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Posted by on Oct 9, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

Aprender a emprender: Validación

Aprender a emprender: Validación

Toda buena empresa construye una propuesta de valor que responde a una necesidad real del mercado

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

Toda buena empresa construye una propuesta de valor que responde a una necesidad real del mercado

Previo al lanzamiento, vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a valorar la viabilidad o no del proyecto y la forma en que se ha pensado llevarlo a cabo. Hay que investigar y asesorarse, usando la experiencia propia y la de terceros para contrastar toda una serie de asunciones o hipótesis, que validarán o descartarán la oportunidad. En general, en nuestra sociedad las personas son reacias a compartir sus visiones de negocio por miedo a ser copiados. Eso en mi opinión se trata de un gran error que en el mundo anglosajón tienen más superado. La idea es tan sólo una pequeña parte del valor final del proyecto. Lo realmente valioso es la capacidad de ejecutarla de forma excelente. Supone mucho más riesgo apostar por una idea sin haberla compartido, que abrirla y ponerla a prueba para definirla lo mejor posible teniendo en cuenta todos los factores y perspectivas. Compartir nuestra visión con terceros que conozcan el mercado, el producto y al equipo fundador es vital para definir el proyecto. Es imprescindible si éste es tan novedoso que no se ha realizado con anterioridad.

Y es que toda buena empresa construye una propuesta de valor que responde a una necesidad real del mercado. Pero, ¿Es real esta necesidad? ¿Sólo puede cubrirse de una manera? Hemos de saber, entre otras cosas, si el tamaño del mercado al que nos dirigimos es suficientemente grande, si este mercado está preparado o no para adquirir nuestra innovación, si hay otros equipos haciendo exactamente lo mismo o no, etc. Por mi experiencia, cuando alguien afirma que su proyecto es único en el mundo entero sólo indica dos cosas: que no ha hecho un buen estudio de mercado o que esa oportunidad no es tan buena como cree. Y es que sólo investigando y preguntando mucho es posible situar el proyecto en su contexto real para, a partir de ahí, definirlo de forma detallada y responder a la oportunidad con ambición y probabilidades de alcanzar el objetivo deseado.

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