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Posted by on Abr 10, 2013 in Liderazgo basado en valores, Valentín Giró

Conversaciones difíciles

Conversaciones difíciles

¿Qué es lo que hace que una conversación resulte difícil?

 

Estas reflexiones parten de los aprendizajes y programas de formación que Valentín Giró realiza como Consultor de Axialent, empresa creada por Fred Kofman especializada en el desarrollo del liderazgo y procesos de cambio cultural en las organizaciones. Fred Kofman es además el autor de Metamanagement y Conscious Business.

¿Qué es lo que hace que una conversación resulte difícil?

En toda conversación se dan tres dimensiones distintas; la operacional relativa a la tarea, la relacional y personal relativa al individuo. En una conversación difícil lo que suelen aflorar son dudas y desacuerdos y nos sentimos amenazados en estas tres dimensiones. Ante esta situación reaccionamos con actitudes defensivas que nos hacen ser arrogantes. Hagamos, a continuación, un breve repaso de lo que sucede en cada una de estas dimensiones en una conversación difícil:

  • En el aspecto operacional, una conversación difícil conlleva desacuerdos sobre lo que sucede, sobre cuáles han sido las causas y sobre qué curso de acción es el más conveniente. Lo que realmente ocurre, sin embargo, es a menudo más complejo de lo que las partes perciben, ya que existen hechos relevantes no conocidos o pensamientos y sentimientos que no han sido expresados. A pesar de ello, cada interlocutor cree conocer al completo la situación e intenta demostrar al contrario que únicamente él tiene razón y que el otro está equivocado.
  • En el plano relacional, en una conversación difícil están en juego los sentimientos y las opiniones recíprocas. Reaccionamos de forma defensiva ante la crítica y esto acaba por distanciarnos de la otra persona y nos invade la desilusión y el resentimiento.
  • A nivel personal, en una conversación difícil percibimos que nuestra identidad y autoestima se encuentran en riesgo. Ante esta amenaza, reaccionamos protegiéndonos y atacando al otro, creyendo que “conocemos sus intenciones” e intentamos probar que sólo nosotros estamos en lo correcto. Para afrontar mejor una conversación difícil resulta necesario que corrijamos muchas de nuestras suposiciones y que desactivemos la “atribución negativa de intenciones”.

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