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Posted by on Abr 15, 2013 in Liderazgo basado en valores, Valentín Giró

Conversaciones productivas

Conversaciones productivas

¿Cuáles son los propósitos de aprendizaje de una conversación?

 

Estas reflexiones parten de los aprendizajes y programas de formación que Valentín Giró realiza como Consultor de Axialent, empresa creada por Fred Kofman especializada en el desarrollo del liderazgo y procesos de cambio cultural en las organizaciones. Fred Kofman es además el autor de Metamanagement y Conscious Business.

¿Cuáles son los propósitos de aprendizaje de una conversación?

Toda conversación productiva lleva asociados cinco propósitos de aprendizaje:

  1. Facilitar el respeto mutuo: es un requisito básico y previo para que pueda tener lugar la conversación. Sin respeto aflorarán de inmediato posturas defensivas.
  2. Asegurarnos de que disponemos de un contexto favorable para la conversación: en cuanto al tiempo disponible, lugar, antecedentes, posibles interrupciones y predisposición y estado de ánimo de la otra persona. Todos estos elementos de contexto son fundamentales para que la conversación pueda resultar productiva.
  3. Conocer el punto de vista de la otra persona: nos resultará útil saber cómo piensa y qué siente la otra persona, con qué información cuenta, qué experiencias pasadas lo influencian, qué impacto han podido tener en él nuestras acciones y cómo piensa que nosotros hemos contribuido a generar una determinada situación, entre otras cosas.
  4. Expresar nuestro punto de vista: nuestro objetivo será el de expresar nuestras opiniones y sentimientos con claridad, honestidad y respeto. No hemos de dar por sentado que esto siempre será así, por lo que deberemos asegurarnos de que, por nuestra parte, somos todo lo claros y honestos que podemos con lo que decimos.
  5. Ver cuál puede ser la mejor forma de afrontar conjuntamente la situación: a partir del conocimiento mutuo logrado con nuestro interlocutor podemos pensar vías de acción que tengan en cuenta las necesidades de ambas partes. Mediante estas vías de acción las partes pretenden responder, del mejor modo posible, al logro de su propósito común.

La humildad es la actitud que nos permite asentar estos cinco propósitos de aprendizaje mutuo. Somos humildes cuando comprendemos que ni nosotros ni nadie posee el patrimonio exclusivo de la verdad y que existen formas muy distintas e igualmente válidas de ver el mundo. Siendo humilde no nos consideramos ni inferiores ni superiores a los demás, sino que aceptamos la diversidad y damos cabida a lo que son distintas formas de entender la realidad para construir, a partir de aquí, una visión más rica y abarcadora de la misma. En realidad mostramos una actitud de humildad cuando dejamos claro que lo que decimos es, ni más ni menos, nuestra opinión y no la verdad absoluta. Así, cuando hablamos, explicamos nuestro razonamiento y tratamos de distinguir los hechos de los juicios personales.

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