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Posted by on Jul 3, 2013 in Liderazgo basado en valores, Valentín Giró

Distorsiones cognitivas que provocan incompetencia emocional

Distorsiones cognitivas que provocan incompetencia emocional

La conciencia es el espacio que abrimos para procesar y responder responsablemente a nuestros estados emocionales

 

Estas reflexiones parten de los aprendizajes y programas de formación que Valentín Giró realiza como Consultor de Axialent, empresa creada por Fred Kofman especializada en el desarrollo del liderazgo y procesos de cambio cultural en las organizaciones. Fred Kofman es además el autor de Metamanagement y Conscious Business.

La conciencia es el espacio que abrimos para procesar y responder responsablemente a nuestras emociones

Bajo una emoción pueden esconderse determinadas valoraciones y creencias que pueden ser falsas y que son fruto, generalmente, de tres tipos de distorsiones cognitivas:

  1. Sentirse víctima: Las emociones pueden, en efecto, invadirnos con fuerza en un momento determinado, pero cada persona puede, en última instancia, elegir de forma consciente su respuesta y conducta. Sentir una determinada emoción no es opcional, pero elegir una determinada respuesta a la misma sí lo es. La conciencia es el espacio que abrimos para leer e interpretar el mensaje que nos brinda una emoción y escoger una determinada respuesta, de forma íntegra y responsable.
  2. No distinguir entre emoción y sentimiento: Las emociones son algo “caliente” que requiere aceptación y regulación y ocurren en el «teatro del cuerpo» y son reacciones que promueven la supervivencia. Los sentimientos, sin embargo, ocurren en el «teatro de la mente» y son la «sombra» asociada a un determinado estado emocional. Se habla a menudo de emociones y sentimientos como una misma cosa pero, sin embargo, no lo son. Esta distinción resulta relevante ya que es difícil mantener conversaciones productivas cuando nuestros pensamientos están sesgados por las emociones. Este sesgo es habitual en las personas que creen que sus emociones demuestran la validez y la consistencia de sus opiniones.
  3. Pensar en términos del “deber ser”: Al pensar en términos de obligación, lo que hacemos es asignar automáticamente “deberes” a todo aquello que nos rodea. Por ejemplo, algo así sucede cuando pensamos que “tal persona debería ser más considerada conmigo y prestarme más atención cuando le hablo”. Esto provoca en nosotros un estado de ánimo en el que predomina la desilusión y la frustración. Por tanto, pensar en términos de “deber ser” dificulta el diálogo, mientras que hacerlo en clave de “me habría gustado” lo facilita.

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