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Posted by on Ago 16, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

EL encuentro de los “Magic Boys”

EL encuentro de los Magic Boys

El equipo de la Magic Line del K2 en el Campo Base

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

¿Cómo empezó todo? ¿Cómo la Magic Line se convirtió en nuestro sueño común?

“En el momento en que uno se compromete con su visión, la providencia también lo hace. Ocurren entonces todo tipo de cosas positivas, que de otra manera nunca habrían ocurrido. Sea cual fuere tu sueño, comiénzalo. La audacia tiene genio, poder y magia.”

Sir Edmund Hillary, el primer hombre que alcanzó la cumbre del Everest, acompañado por el sherpa Tenzing Norgay, en 1953.

¿Cómo empezó todo? ¿Cómo la Magic Line se convirtió en nuestro sueño común? La respuesta podría ser muy simple: todo proyecto se inicia a partir de una visión compartida, un encuentro en el que se da una confluencia de circunstancias, de capacidades, de actitudes y de voluntades humanas. Es tan simple como excepcional, casi mágico diría, y en nuestro caso todo empezó así, con una idea capaz de movernos a la acción, generando el entusiasmo y compromiso de cinco personas con distintos perfiles, con capacidades complementarias y con una misma forma de entender la manera de afrontar un enorme desafío.

Los alpinistas nos pasamos la vida soñando con nuevas cumbres, proyectando expediciones y aspirando a retos cada vez más ambiciosos, a medida que acumulamos experiencia y nos rodeamos de otros compañeros de viaje que comparten nuestros mismos valores. Esos sueños, que nos pueden llegar a acompañar durante mucho tiempo, esperan su momento, algunas veces de forma silenciosa y otras compartida, por ejemplo, durante un día de mal tiempo resguardados en un refugio, o acampados en una tienda de altura o en un simple vivac bajo las estrellas… son momentos de descanso y apertura entre los compañeros, en los que siempre se habla de montañas que tienen para nosotros nombres y apellidos, como las personas. Algunas veces, ese sueño va tomando forma en nuestra mente, se convierte en una idea posible, un “¿por qué no?”, que en un momento dado nos llama a la acción. Éste es el instante inolvidable del principio de algo grande, cuando nos invade a todos el entusiasmo y nos fundimos, identificándonos totalmente con un proyecto que, al ser compartido, nos une y nos colma plenamente de Sentido.

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