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Posted by on Nov 6, 2014 in Momentum Himalaya

El equipo Momentum Himalaya: Joan Porro, ingeniero

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Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

Joan Porro

27 años, natural de Girona (España). Ingeniero industrial y experto en energías renovables, se incorporó al equipo del proyecto para resolver los desafíos de aprovisionamiento energético de la escuela, lodges y viviendas de la aldea de Sama. Vivía en Lyon (Francia) y compaginó su labor en Momentum Himalaya con su responsabilidad como consultor técnico en una compañía multinacional líder en la transformación de plásticos con más de 21.000 empleados y presencia internacional en 28 países. Joan tenía experiencia previa como trabajador social para una ONG con proyectos en África y su carácter extrovertido y abierto, junto con su natural capacidad de comunicación, lo convertían en un excelente miembro del equipo. Se sentía como un pez en el agua callejeando por Katmandú, picando de aquí y de allá comida local en los puestos ambulantes, aunque su arrojo le jugó, en más de una ocasión, una mala pasada en forma de gastroenteritis y fuertes dolores de vientre. Incluso entonces Joan no perdió su sentido del humor ni su predisposición a echar una mano en lo que fuera.

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