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Posted by on Oct 2, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

El líder es el alma del proyecto

El líder es el alma del proyecto

El líder debe ser capaz de construir un equipo sólido y de reconocer, a la vez, sus propios límites

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

El líder debe ser capaz de construir un equipo sólido y de reconocer, a la vez, sus límites

En el caso de la ascensión al K2 tampoco nadie nos aseguraba a los “Magic Boys” que llegaríamos a la cumbre por aquella vía complicada, pero hacerlo en aquel año, de la forma en que decidimos llevarlo a cabo, siendo nosotros y no otros, lo convertía en un proyecto innovador y único, emocionante, posible y, a partir de ahí, lleno de interrogantes.

Un buen proyecto siempre tiene que contar con alguien especial que lo dirige. El líder es el alma del proyecto y ha de tener en él un peso significativo. A la vez, ha de ser alguien con la modestia suficiente para reconocer sus límites y saberse rodear del máximo talento para cada una de las áreas. Sin una capacidad de liderazgo clara, el emprendedor sería meramente un promotor, una persona con ganas de iniciar algo, pero sin las competencias ni la pasión necesarias para llevarlo realmente a cabo.

La experiencia me ha mostrado que un emprendedor solitario nunca llega tan lejos como un emprendedor capaz de motivar y liderar a un equipo de socios. Este tipo de emprendedor abandona el enfoque personal en favor de un tipo de proyecto más ambicioso, capaz de incluir y sumar a otras personas, sin perder de vista la visión y el fin común que le da Sentido. Por supuesto que no existe un modelo único de equipo y liderazgo, pero sin pasión y autoconocimiento, sin modestia y generosidad, no es posible afrontar con probabilidades de éxito un proyecto retador y con un alto nivel de riesgo.

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