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Posted by on Nov 28, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Encuentros en Skardu con otras expediciones que iban a escalar el K2

Encuentros en Skardu con otras expediciones que iban a escalar el K2

Valentín Giró realizando las últimas compras en Skardu antes de iniciar la marcha hacia el K2

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

No habría más expediciones que la nuestra intentando escalar la vía Magic Line

Al llegar a Skardu, dejamos las cosas en el hostal y nos dimos un paseo por el popular mercado de la ciudad. Allí nos encontramos con otras expediciones que se dirigían también ese verano hacia el K2. Nos gustaba entablar conversación con todos ellos, en general los alpinistas nos reconocemos rápido y siempre acabas preguntando por otros proyectos, indagando sobre la forma en que se va a organizar cada equipo. Nos encontramos con nuestros amigos de “Al Filo de lo Imposible”, que estaban ultimando compras y detalles. Conversar con otros alpinistas en Skardu nos permitió darnos cuenta de que éramos el equipo de escaladores más reducido y que íbamos a estar completamente solos escalando por la Magic Line.

Algunos nos miraban con cara de sorpresa y a veces hasta de incredulidad, puesto que sabían bien lo que esa vía significa y nadie parecía haberla escogido precisamente por su extrema dificultad.

Lejos de preocuparnos, eso nos animó; la vía nos estaba esperando y la podríamos trabajar solos, tranquilos y sin las interferencias que inevitablemente se producen por las vías más transitadas, y ese año la vía de Abruzzos del K2 prometía estar bastante concurrida. No nos asustaba esa soledad; nuestro compromiso nos hacía fuertes y nos sentíamos preparados para comenzar a escalar la Magic Line, conscientes de lo que queríamos hacer.

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