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Posted by on Ago 19, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Escalar la montaña por su ruta más difícil

Escalar la montaña por su ruta más difícil

Manel de la Matta observa la vía Magic Line desde el Campo 2 «Nido de águilas», a 6.900 m.

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Un reto especialmente atractivo y a la vez complejo, una utopía real

Para mí todo empezó así el día en que Óscar Cadiach y Manel de la Matta me hablaron de la idea de escalar el K2 por la Magic Line. Fue en el mes de octubre del año 2003 y recuerdo aún muy bien el escalofrío que me recorrió el cuerpo al escuchar esa letra, “K” y ese número, “2”. Se generó en mí una emoción incomparable con ninguna otra, porque el K2 lleva detrás toda una Historia, repleta de nombres y anécdotas, de imágenes y de mitos, de referentes compartidos por varias generaciones de alpinistas. K2: una letra y un número que asustan y atraen a la vez, que con un potente magnetismo atrapan al alpinista que hay en ti y sacuden razón y corazón. Es tentador como el mayor de los placeres y aterrador como el peor de los miedos.

Óscar y Manel habían estado pensando en este proyecto desde hacía tiempo, pero la posibilidad de realizarlo en el año 2004, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la primera ascensión al K2, lo hacía ahora especialmente atractivo, lo convertía en una utopía real. Escalar la montaña más difícil por su ruta más difícil… sin duda se trataba de un reto especial y complejo; pero su belleza, su fuerza y su coherencia superaban en mucho a los miedos que yo podía albergar. Recuerdo que no necesitamos entrar en muchos más detalles en aquel momento; yo sabía que con Manel y Óscar iba a formar parte de un proyecto impulsado con pasión, compromiso y responsabilidad y me sentí, de entrada, parte de él: la Magic Line del K2 formaba parte ya, de manera muy especial, de mi camino en la vida.

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