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Posted by on Ene 1, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Kurt Diemberger relata el intento de rescate de Renato Casarotto en el K2

Kurt Diemberger relata el intento de rescate de Renato Casarotto en el K2

En su libro “El nudo infinito”, Kurt dejó un escalofriante relato de aquellos momentos vividos

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

En su libro “El nudo infinito”, Kurt dejó un escalofriante relato de aquellos momentos vividos

Tras el accidente de Renato Casarotto, el equipo de rescate – con el famoso Kurt Diemberger entre ellos – tuvo que comunicar la mala noticia por radio a su mujer y compañera de expedición, Goretta, que se encontraba en el Campo Base. En su libro “El nudo infinito”, Kurt dejó un escalofriante relato de aquellos momentos vividos intentando salvar la vida de Renatto:

“El día 12 de julio Renato parte en su tercer y definitivo asalto a su vía (la Magic Line en solitario). Le había prometido a su esposa Goretta que sería el último intento. Luego quería regresar con ella a casa. Como siempre, ella se quedaba en su tienda sobre la morrena y hablaba varias veces al día por radio con Renato. (…) Fue unos dos días después, el 16 de julio. Sabemos que Renato ha abandonado definitivamente. ¡El pobre! Ha llegado a los 8.300 metros. Todos en el campo Base son partícipes de sus vivencias y le habrían otorgado su arista sur-suroeste… pero después de dos meses, hasta el inagotable Renato se ha hartado. ¿Llegará esta noche al Campo Base? (…) Jamás lo olvidaré. La voz de Renato suena desesperada, angustiada y destrozada. Está en el fondo de una grieta, está mal. A pesar del rápido acento del dialecto veneciano entiendo claramente. La pequeña Goretta se estremece entre lágrimas.
– “Vamos a sacarle”, trato de tranquilizarla, “sé dónde está”.
De nada sirve. Está fuera de sí: “Se muere, se muere”, repite continuamente.
– “No, no se muere, enseguida llegamos donde está”.
Cojo el walkie-talkie: “Renato, aguanta, ya llegamos, sabemos dónde estás”.
-“Fa’ presto, Kurt, fa’ presto”, suplica Renato. ¡Rápido! ¡Rápido! Puede que esté atrapado. Es cuestión de minutos.”

Goretta decidió depositar el cuerpo de Renato en una profunda grieta, para que descansara para siempre en el seno de la montaña que tanto había amado y soñado. Desde este trágico suceso Goretta no había vuelto al K2. Sin embargo, tras nuestro sorprendente hallazgo, pronto lo iba a hacer.

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