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Posted by on Ene 15, 2013 in Expediciones y viajes, Valentín Giró

La cuna del esquí alpinismo en Nueva Zelanda

Ascendiendo hacia la cumbre del Mt. Acland (2.562 m) © Valentín Giró - consultor alpinista autor trainer

Ascendiendo hacia la cumbre del Mt. Acland (2.562 m) © Valentín Giró

Esta región da nombre al Parque Nacional del Monte Cook, creado en 1953 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tiene una extensión de 700 km2 y alberga la impresionante cifra de 72 glaciares, un 40% del total de su territorio. El mayor de ellos es el glaciar Tasman, de más de 3 Km. de amplitud y 27 Km. de longitud.

La primera ascensión del Monte Cook se logró el día de Navidad de 1894 por los neozelandeses Tom Fyfe, James Clarke y George Graham, que alcanzaron la cumbre desde el valle Hooker y por la cresta norte. El guía suizo Matthias Zurbriggen realizó la segunda ascensión, el 14 de marzo de 1895, desde el lado del glaciar Tasman, por la cresta que ahora lleva su nombre. Edmund Hillary y Tenzing Norgay lo escalaron por la cara sur en 1948, cinco años antes del 29 de mayo en 1953, fecha en que ambos se convertirían en los primeros alpinistas en hollar la cumbre del Everest (8.848 m), el techo del mundo.

Los pioneros del esquí de montaña en la región fueron los kiwis Dixon y Fyfe en 1893. Inspirados por la innovadora travesía de Groenlandia que Fridjof Nansen completó en 1888, intentaron aproximarse al Monte Cook con unos rudimentarios esquís de construcción casera. El esquí de montaña no es aquí, por tanto, algo nuevo y, tras estos pioneros, se sucedieron después las primeras travesías integrales de la región, en 1931 y 1937.

En la actualidad, los montañeros que se adentran en esta región para practicar esquí de montaña suelen utilizar el helicóptero o la avioneta para acceder a los refugios, propiedad generalmente del New Zealand Alpine Club (NZAC). De este modo se acorta sustancialmente la aproximación y se hace más manejable la carga a transportar. Se trata de refugios bien conservados, con una capacidad bastante reducida – en comparación con los de los Alpes y Pirineos – y están provistos radio-emisora. No están guardados durante la temporada invernal, por lo que es necesario tener en cuenta la logística y las provisiones necesarias para permanecer en la montaña.

Los vuelos de acceso se contratan fácilmente en el aeródromo del Monte Cook, próximo al pueblo del mismo nombre. Es preceptivo, antes de partir hacia la montaña, comunicar el plan de actividad en la oficina central del Parque Nacional del Monte Cook. Desde este lugar los empleados del Department of Conservation (DOC) realizan un contacto diario a las 16:45 h con cada uno de los refugios para comprobar la situación de los montañeros, facilitar la predicción meteorológica e informar sobre el riesgo de aludes.

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