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Posted by on Dic 22, 2014 in Momentum Himalaya, Valentín Giró

La economía de la gente de Sama

Sama from the air

Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

Además de la agricultura y la ganadería de subsistencia, las familias de Sama y Samdo gozaban desde el año 2005 de una singular y considerable fuente de ingresos: la recolección de un hongo muy preciado para usos medicinales denominado Cordyceps Sinensis o Yartsa Gumbu (“Summer Grass, Winter bug”) en tibetano. Cada año, durante el mes de mayo, los habitantes de Sama detenían su actividad y todas las familias salían a la montaña durante tres semanas para recolectar Cordyceps y venderlo posteriormente a los intermediarios tibetanos que, a su vez, lo ofrecían a agentes chinos que lo vendían, finalmente, a compañías del sector de la medicina tradicional china.

Otra fuente de ingresos complementaria para las familias de Sama era el porteo de carga de las expediciones que se instalaban en el campo base del Manaslu, a unas 7 horas de marcha del pueblo. Sama contaba con el monopolio exclusivo de este servicio ya que Phurbu Tsewang así lo había negociado en su día ante el gobierno local del distrito de Gorkha. Phurbu ideó un sistema rotatorio que daba a cada familia las mismas oportunidades de transportar carga hasta el campo base y cobrar por ello. Durante la temporada de expediciones, sobre todo en el pre-monzón (marzo a mayo) y, en menor medida, en el post-monzón (septiembre a noviembre) las familias de Sama podían obtener un ingreso realizando porteos a un precio de 10 € por viaje y carga (cada persona transportaba una única carga de hasta 25 kg. por jornada).

Pero a Sama llegaban también muchos otros excursionistas y amantes de la flora, la fauna y la cultura tibetana que veían cómo la región del Manaslu conservaba aún una belleza y autenticidad que otras zonas del Nepal habían ido perdiendo, desgraciadamente a causa de la propia presión del turismo. Por su ubicación y su altura (idónea para completar la aclimatación antes de cruzar el Collado de Larkya, de 5.100 metros de altura), Sama era un punto clave en el recorrido de circunvalación del macizo del Manaslu, uno de los trekkings más singulares que organizaban las agencias y que solía realizarse en unas 3 semanas aproximadamente.

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