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Posted by on Feb 3, 2014 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

La importancia de saber celebrar los pequeños triunfos

La importancia de saber celebrar los pequeños triunfos

Celebrar los pequeños triunfos es reconocer que cada paso adelante es una pequeña victoria

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

Celebrar los pequeños triunfos es reconocer que cada paso adelante es una pequeña victoria

En proyectos con un gran desgaste físico y emocional, en los que se pasan días enteros de trabajo intenso en condiciones difíciles, es importante contar con un entorno amable y saber celebrar los pequeños triunfos. Una vez más parece que me muevo en el terreno de lo más obvio, pero estos detalles son los que con más frecuencia se olvidan cuando una empresa está metida en la vorágine de la implementación y la resolución de problemas, el cumplimiento de plazos o la rendición de cuentas.

El equipo se olvida de hablar, de escucharse, de reír, de relajarse, de disfrutar de los logros… y eso genera tensiones, enfados, cansancio, desmotivación y toda una serie de emociones muy peligrosas para el correcto avance del proyecto. Por eso toda empresa ha de saber parar en un momento y celebrar su “pizza day” particular. Por ejemplo, cuando se logra cobrar la primera factura de un cliente ¡hay que enmarcarla! ¿Qué mayor recompensa para el éxito que supone crear un producto o servicio, que conseguir que alguien pague por él? Cada paso adelante es una pequeña victoria, es un campo de altura ganado a la montaña que, al celebrarse, recarga de energías y permite llegar al siguiente.

(Autor: Carlos Trenchs, “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa”, con Valentín Giró y Belén Roldán)

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