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Posted by on Dic 28, 2014 in Momentum Himalaya, Valentín Giró

La vida cotidiana de una familia en Sama

La Ducha

Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

La vida cotidiana de una familia de Sama consistía en una desafiante rutina; protegerse del frío y de la nieve en invierno, arar la tierra para extraer lo poco que daba a esta altura, acudir a la escuela – en el mejor de los casos, cuando las familias decidían prescindir de sus vástagos para las labores del campo –, cargar a la espalda, desde muy críos, con pesados bultos, etc. El contacto con estas gentes y con su realidad hacía que el equipo de Momentum Himalaya sintiera hacia ellos una enorme consideración y respeto. Como reconocían el equipo de consultores: “si no lo vives o no lo sientes en tu propia piel, es imposible llegar a entenderlo”.

En las cocinas de las casas de Sama era habitual encontrar enormes cacerolas teñidas de ollín, con más años de uso que el padre o el abuelo de la familia. Estas vasijas de metal, muchas de ellas con los mangos rotos, eran imprescindibles para cocer el alimento básico de estos nepalíes de origen tibetano, el llamado dhal, un plato básico y a la vez muy nutritivo de arroz con legumbres. Junto a las cazuelas en las que se cocinaba el dhal las familias de Sama solían también hervir agua en grandes teteras para preparar té o café y también para asearse un poco o quitar la suciedad de sus ropas.

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