Pages Menu
Categories Menu

Posted by on Ene 5, 2015 in Momentum Himalaya, Valentín Giró

La vida familiar en Sama

Patio

Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

La técnica constructiva en Sama es de origen enteramente tradicional y popular. Todas las casas están construidas con bloques y piedras ajustadas sin ningún tipo de relleno o recubrimiento (arcilla o cemento, incluso excremento de yak). Esto hace que, una vez terminada una construcción, suelen verse numerosos huecos y aperturas que impiden un adecuado aislamiento térmico de las viviendas. El patio de las casas de Sama es un espacio orientado generalmente hacia el Sur y compartido por niños, yaks y montones de paja, hierbas y leña, acumulados durante todo el año para prever las necesidades de los duros meses de invierno.

Día tras día pequeños y mayores suben y bajaban las precarias escaleras de madera que permiten el acceso a sus casas. La estructura de las viviendas es muy simple: en el piso bajo se ubica un espacio para los animales, los materiales y herramientas, la madera, los excrementos de yak, etc., y  en el piso superior, que consiste en un único y generalmente reducido habitáculo con chimenea, transcurre la vida de toda la familia. Junto al fuego cada noche se tienden unas mantas donde tumbarse y dormir.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *