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Posted by on Sep 27, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

Las expediciones de descubrimiento y los emprendimientos empresariales

Las expediciones de descubrimiento y los emprendimientos empresariales

Dos aventuras hermanas, desde el origen mismo, del concepto de emprender

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

Dos aventuras hermanas, desde el origen mismo, del concepto de emprender

Se suele poner a Cristóbal Colón como ejemplo de uno de los primeros emprendedores en el sentido más puro del término. Colón tenía una visión clara: llegar a las Indias por una ruta distinta a las conocidas hasta la época. Tenía la pasión suficiente como para convencer a un equipo de marinos dispuestos a bregar con tan arriesgada misión, y consiguió levantar el capital riesgo necesario de unos inversores que fueron los Reyes Católicos. Con todo ello, se enfrentó a un entorno con un elevadísimo grado de incertidumbre y, al final, Colón tuvo éxito. Quizás no el éxito que perseguía inicialmente, pero aquel descubrimiento crucial nunca se hubiera producido sin este carácter emprendedor, sin aquella empresa creada ante la visión de una oportunidad y organizada para dar respuesta a ella. El mundo de las expediciones de descubrimiento y el de los emprendedores empresariales de hoy en día son hermanos desde el origen mismo del concepto de emprender.

Otra discusión frecuente es acerca de si el emprendedor nace o se hace. Mi opinión es que esa actitud, esa pulsión, se suele llevar dentro y que, en la mayoría de los casos, puede apreciarse en la persona desde muy temprana edad y en muchos ámbitos de la vida. Crear una empresa puede ser uno de ellos, escalar un ochomil puede ser otro. En todos los casos, el emprendedor identifica una visión que, al perfilarse como realizable, alimenta el entusiasmo y la energía para dedicar tiempo y esfuerzo a materializarla en un proyecto, sin más seguridad ni garantía que la del Sentido con mayúscula: sabes lo que quieres hacer y cómo, y vas a por ello. Ése es el primer paso.

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