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Posted by on Ene 12, 2015 in Momentum Himalaya, Valentín Giró

Laxmi, la mujer de Phurbu Tsewang

Laxmi

Momentum Himalaya es el nombre de una iniciativa de apoyo al emprendimiento social en la aldea de Sama, situada a 3,500 metros de altura en un remoto lugar del Himalaya Nepalí. Se trata de un proyecto que nació bajo la inspiración del alpinista Carlos Soria, que mantiene un vínculo especial con este lugar que lo acogió en su primera expedición al Himalaya.

Sama es un lugar especial por muchos motivos, además de la belleza lo envuelve y por ser el único núcleo habitado del Himalaya que descansa, literalmente, a los pies de un ochomil, el Manaslu (8.163 m), cuyo significado en sánscrito es “la montaña del espíritu”. Sama alberga también una pequeña escuela de educación primaria a la que acuden casi un centenar de alumnos. Una escuela que afronta, al igual que la mayor parte de los habitantes del pueblo, carencias de todo tipo para alimentar, formar y vestir a los alumnos.

Gracias a Carlos Soria nació Momentum Himalaya en el año 2011, con el objetivo de impulsar iniciativas locales que permitieran generar ingresos de forma recurrente y sostenible, para que una parte de estos recursos se reinvirtiera en la escuela de Sama. Valentín Giró forma parte del equipo de Momentum Himalaya y viaja periódicamente a Nepal para realizar trabajo de campo. Los posts que el autor irá publicando en las próximas semanas son una invitación para conocer de cerca la labor que se viene realizando en este maravilloso rincón del Himalaya.

Laxmi nació en el pueblo de Manang, en la región de los Annapurnas, en el seno de una familia de seis hermanos. Cursó su educación básica en la aldea de Thoche, cercana a Dharapani, a dos jornadas de marcha de Manang. Marchó después tres años a Katmandú, donde estudió lengua inglesa. A los 22 años concluyó sus estudios y a esa misma edad se casó con Phurbu en el pueblo de Sama, en la región del Manaslu.

Cuando Phurbu regresó a Sama como maestro para hacerse cargo de la escuela, Laxmi comenzó a trabajar en un pequeño albergue para turistas que había en el pueblo. Años después, ambos pusieron en marcha su propio negocio, el Manaslu Hotel & Lodge, donde ella se encarga de todas la tareas de cocina y limpieza y también de la gestión en el tiempo que Phurbu no está en Sama. Phurbu y Laxmi tienen cuatro hijos, tres varones y una niña, la primogénita.

Laxmi tiene una energía desbordante y en su rostro siempre se dibuja una gran sonrisa. Es una mujer generosa, deseosa de compartir su tiempo con la familia y los amigos. Sin embargo, su trabajo la ocupa todas las horas del día, llega rendida al final de la jornada y la espalda le duele cada vez más. Pero Laxmi nunca se queja, al contrario, reconoce que gracias al turismo puede ganarse la vida. Ella sabe que sin el negocio del lodge se habría dedicado a las duras labores del campo, como tantas otras familias de Sama.

Aunque se ha adaptado bien a la vida de Sama, donde la han acogido bien y tiene muchos amigos, Laxmi echa en falta a su familia, que sigue en Manang y a la que visita muy de vez en cuando. Laxmi y Phurbu quieren que sus hijos, que estudian en Katmandú, regresaran un día a Sama para trabajar como maestros. Lo que Laxmi no quiere de ningún modo es que sus hijos se dediquen al mismo trabajo en el lodge; “demasiado duro, demasiadas horas”, dice.

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