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Posted by on Ene 9, 2013 in Expediciones y viajes, Valentín Giró

Los kiwis, la población de Nueva Zelanda

Atardecer-sobre-el-lago-Hawea-en-la-provincia-de-Otago-E.-Marti Valentín Giró consultor alpinista autor trainer

Atardecer sobre el lago Hawea, en la provincia de Otago © E. Marti

Nueva Zelanda se encuentra en el hemisferio sur, a 2.000 Km. de la costa de Australia. Su extensión es algo más pequeña que Italia o Japón y un poco mayor que el Reino Unido, y en su territorio se dan climas y paisajes muy distintos; desde la cálida costa de la Isla Norte hasta los fríos de los alpinos Alpes Meridionales de la Isla Sur. Su población, bautizados como kiwis en honor a esta rara ave autóctona, es de casi 4 millones y medio de habitantes, de los que medio millón son maoríes, los primeros pobladores de estas tierras que llegaron procedentes del este de Polinesia hacia el 1300. En el año 1840 el país se convirtió en colonia británica, con tan sólo dos mil europeos, cuya mayor parte habían llegado hasta allí con la New Zealand Company.

Hoy en día el 80% de la población vive en núcleos urbanos, siendo Auckland la ciudad más importante. Debido a sucesivas oleadas migratorias – especialmente de China, hay muchos neozelandeses que no son británicos ni maoríes, aunque la sociedad neozelandesa destaca por un alto grado de integración. Hace doscientos años, sin embargo, el neozelandés arquetípico reunía unos rasgos similares a los de los pioneros americanos o australianos: rural, acostumbrado a vivir aislado, práctico y de gran fortaleza física, poco intelectual, ingenioso y capaz de arreglar cualquier cosa con un trozo de alambre.

Este espíritu “de frontera” pervive en nuestros días en la actitud emprendedora de los neozelandeses, aunado a un carácter humilde y que rechaza la ostentación de méritos. Sir Edmund Hillary, emblema nacional, podría representar muy bien al neozelandés arquetípico. De hecho, cuando uno llega a estas tierras en seguida se siente cómodo y bien acogido; predomina el trato cortés y amable que hace que viajar hasta este rincón del hemisferio sur se convierta en una experiencia tremendamente gratificante.

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