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Posted by on Jun 26, 2015 in Aprender y aplicar, Liderazgo basado en valores, Valentín Giró

Los rasgos comunes de los supervivientes

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En su libro «Tocando el vacío», publicado en 1988, el alpinista británico Joe Simpson narra una historia personal de supervivencia que se ha convertido en un clásico de la literatura de aventura. Tras lograr la cumbre del Siula Grande (6.344 m) en los Andes Peruanos en 1985, junto a su compañero de cordada Simon Yates, Simpson sufre una grave caída durante el descenso y se fractura la tibia y la rodilla de la pierna derecha. Ambos alpinistas, agotados tras la escalada y casi  sin provisiones ni gas, deben descender ahora más de 1.500 m por la arista norte de la montaña en precarias condiciones.

Con la ayuda de la cuerda, Yates va descendiendo a un perjudicado Simpson que, a causa de la lesión, no puede ni sostenerse en pie. Anochece y una tormenta comienza a azotar la montaña, impidiendo la comunicación entre ambos escaladores. Casi sin visibilidad, Yates no se da cuenta de que descuelga a Simpson por un cortado donde éste queda trabado, colgado de la cuerda, en el vacío. Simpson grita a Yates para que le recupere, pero éste no puede oírle por el fuerte viento que sopla. Los escaladores quedan atrapados en una situación crítica: Simpson no puede ascender por sus propios medios y Yates no lo puede recuperar, ya que un nudo bloquea la cuerda. Además, el cortado donde Simpson está colgando es demasiado alto y la cuerda no llega abajo.

Los escaladores permanecen así por un tiempo, pero el seguro de Yates comienza a ceder. Como están encordados, si el seguro cede, ambos caerán arrastrados. Yates toma entonces la decisión más difícil de su vida: cortar la cuerda para salvar su vida. Simpson cae al vacío y su cuerpo se hunde en una profunda grieta, dentro del glaciar situado en la base de la pared. Milagrosamente, Simpson sobrevive a la terrible caída. Tras recuperar la conciencia, se da cuenta que no puede escalar la grieta y que le queda tan sólo una alternativa; adentrarse en la profundidad del glaciar para arrastrarse por su entrañas e intentar dar con una salida a la superficie. Herido, sin comida ni agua, Simpson logra finalmente salir del glaciar y, durante tres días, se arrastra para recorrer los casi 10 km que lo separan del Campo Base, que alcanza pocas horas antes de que Yates, que ya había dado por muerto a su amigo, regresara a la civilización.

Al Siebert, en su libro «The Survivor Personality«, describe tres rasgos comunes en los supervivientes de situaciones extremas:

  1. Curiosidad: se hacen preguntas, constantemente, tratando de entender mejor la situación y dar con nuevas posibilidades.
  2. Optimismo: son capaces de ver «el vaso medio lleno», incluso apelan al humor, en situaciones muy difíciles.
  3. Flexibilidad mental y emocional: son capaces de reaccionar de maneras diferentes – por ejemplo, con determinación unas veces y otras con humildad – ante una situación que es imprevisible, cambiante e incluso caótica

Siebert señala también los comportamientos que estos supervivientes adoptan ante una situación desafiante:

  1. Absorben rápidamente información de lo que está sucediendo.
  2. Creen que pueden hacer algo para influir en el desenlace de la situación.
  3. Están dispuestos a considerar cualquier acción o reacción posible.

Las personas tolerantes con la adversidad, en palabras de Siebert, son como «guadianes en el infierno«, es decir, amigos en los momentos más duros, cuando las condiciones se ponen realmente difíciles. Y tienen la empatía necesaria para reconocer y comprender sentimientos que son, probablemente, distintos a los suyos.

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