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Posted by on Sep 30, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

Oportunidad, pasión, liderazgo y experiencia

Oportunidad, pasión, liderazgo y experiencia

Son los ingredientes clave para la puesta en marcha de todo proyecto ambicioso

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

Son los ingredientes clave para la puesta en marcha de todo proyecto ambicioso

La puesta en marcha de todo proyecto ambicioso y retador — como lo fueron la decisión de ascender al K2 por la Magic Line y el lanzamiento de una start-up como Privalia — requiere de diversos ingredientes clave para el éxito del mismo: oportunidad, pasión, liderazgo y experiencia están sin duda entre ellos.

Oportunidad, entendida como la habilidad para satisfacer una necesidad no cubierta ofreciendo algo nuevo, o algo más eficiente que lo anterior: algo innovador y único. Para ver la oportunidad es necesario anticiparse, observar la realidad y ofrecer soluciones. En Estados Unidos he escuchado en varias ocasiones a emprendedores destacar la frase “envision the future now”: ¡ve en el presente las posibilidades del futuro!

La pasión surge al emocionarse con esa posibilidad que se intuye, y es la que favorece que dicha oportunidad se transforme en una idea. La pasión hace que la idea se contagie, se comparta y se analice con terceros para, después de pasarla por varios tamices y filtros, convertirla en un proyecto donde el qué, el cómo y el con quién estén claros.

Si pensamos en la oportunidad y la pasión como células vivas, de su unión surgiría la visión. Hay algo de recién nacido en ella, una especie de instante iluminado que permite vislumbrar la forma de aprovechar la oportunidad. Es algo más fuerte y claro que la intuición. En la mente del emprendedor se produce ese alumbramiento, esa visión creadora de lo que se quiere lograr, del camino a seguir, marcado por un fuerte componente emocional en este primer momento de “flechazo”.

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