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Posted by on Sep 25, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

Ser emprendedor es una actitud ante la vida

Óscar Cadiach, un alpinista comprometido y que ha abierto huella

Óscar Cadiach en Askhole durante los preparativos finales de la marcha de aproximación al Campo Base (5.100 m) del K2

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

Es el estado mental de las personas que quieren alterar el futuro

¿Qué es ser emprendedor? Posiblemente existen múltiples respuestas a esta pregunta. A mí la que me parece más adecuada es la que da Guy Kawasaki, conocido emprendedor y ahora inversor de capital riesgo en Silicon Valley. Kawasaki comenta en su libro El arte de empezar que, para él, el concepto emprendedor define “el estado mental de las personas que quieren alterar el futuro”. Ser emprendedor pues, no es una profesión: es una actitud ante la vida. De esta afirmación se desprende que no todo empresario es necesariamente emprendedor, ni todos los emprendedores son siempre empresarios. Parece una perogrullada, pero si lo piensas verás que no lo es.

En realidad el término “emprendedor” proviene del francés “entrepreneur” y fue utilizado por primera vez a principios del siglo XIX por el economista irlandés Richard Cantillon, quien vivió una parte importante de su vida en Francia y que es considerado por los historiadores uno de los primeros economistas teóricos. En aquel entonces, como emprendedor se definía a aquel individuo que reunía los recursos suficientes para acometer una empresa en un entorno de importante incertidumbre y asumiendo plenamente las consecuencias de sus actos. En el pasado, el término “empresa” designaba un concepto con un significado mucho más amplio del que le damos hoy en día. Incluía, por ejemplo y precisamente, las expediciones de descubrimiento de la Tierra.

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