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Posted by on Dic 1, 2014 in Aprender y aplicar, Liderazgo basado en valores, Valentín Giró

Soy humano, soy contradictorio

contradiction

Como parte de un programa de desarrollo de liderazgo, trabajo actualmente con un directivo cuyo objetivo de mejora consiste en ser capaz de «Delegar más en mi equipo». Seguro que os suena familiar ya que se trata de un reto bastante común en ejecutivos y responsables de equipos. Cuando le pregunto qué comportamientos hace o deja de hacer que le impidan delegar en su gente me contesta: «Yo quiero estar en todas las guerras!». Hoy por hoy, por tanto, mi coachee está bien bloqueado ya que mantiene un pie en el pedal del gas (su objetivo de cambio) y otro pie en el pedal del freno (los comportamientos que le impiden avanzar hacia donde quiere ir).

¿Qué hacer entonces para salir de este atolladero? No nos queda otra que «bucear» en los compromisos ocultos que sostienen su pedal de freno. Para ello le pregunto: ¿Qué es lo que te genera ansiedad, temor o inseguridad y que te hace querer estar en todas las guerras? «Pienso», me responde, «que si no estoy en todas las guerras no seré una persona valiosa para mi equipo, no seré alguien suficientemente bueno». Indagando un poco más llegamos a dar con una serie de compromisos que se encuentran ocultos bajo estas preocupaciones: «No quiero permitir que mi jefe y mis colegas piensen que no soy una persona valiosa», «No quiero perder mi estatus» y «No quiero poner nunca a mi familia en una situación financiera delicada».

Este hallazgo es muy interesante: resulta que bajo un comportamiento aparentemente contradictorio respecto al objetivo de mejora se ocultan una serie de compromisos que protegen a mi coachee de su ansiedad y sus temores. Este mecanismo lo protege pero lo hace, a la vez, inmune al cambio que quiere lograr. Lo que estamos haciendo ahora es ver si este sistema de protección, valioso y que sin duda le ha servido a lo largo de muchos años, sigue siendo válido en sus actuales circunstancias. Para ello, nos hemos enfocado en analizar la gran creencia que hoy por hoy está apalancando sus compromisos ocultos: «Creo que el estatus es importante, que si pierdo estatus la gente me mirará y me tratará de otro modo, e incluso me despedirán,… en definitiva, si pierdo estatus no valdré nada y mi vida será un desastre». Como paso final de nuestro trabajo, estamos comprobando la validez actual de esta creencia.

En definitiva, somos humanos y por tanto somos contradictorios. Pero bajo nuestras contradicciones se oculta un sistema de inmunidad al cambio que nos ha protegido y nos ha funcionado. El desafío consiste entonces en reconocer el valor del mismo para ser capaces de revisarlo y adaptarlo a nuestras nuevas necesidades y circunstancias.

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