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Posted by on Oct 4, 2013 in Aprender y aplicar, Valentín Giró

Un liderazgo adecuado es imprescindible para acometer una empresa

Un liderazgo adecuado es imprescindible para acometer una empresa

El liderazgo adecuado es imprescindible para acometer una empresa pero no es suficiente garantía de éxito

 

En el libro “La Cumbre Infinita – Relato de una expedición, espejo de una empresa” los autores hemos querido utilizar la analogía de la escalada del K2 por la Magic Line, en el año 2004, como espejo de proyectos empresariales que impulsan los emprendedores. Hay tantas historias como emprendedores, tantas como alpinistas, porque no existe un único camino ni una sola forma de alcanzar el objetivo, sino que cada emprendedor dibuja su ruta y escribe su propia historia en base a sus valores, su experiencia, sus compañeros, su suerte.

El emprendimiento, como el alpinismo, son dos culturas hermanas donde las historias se viven y luego se transmiten de generación en generación a través de relatos, que sirven de hitos, de señales, de fuentes de inspiración. De estas experiencias se obtienen conclusiones sobre lo que ha funcionado y lo que no, sobre los obstáculos que pueden aparecer en el camino y la forma de superarlos; son una fuente de ideas y recursos que futuros emprendedores o alpinistas utilizan como guía en sus propias aventuras.

El liderazgo es imprescindible pero no es suficiente garantía de éxito

En el caso de la ascensión al K2 por la Magic Line, Óscar Cadiach y Manel de la Matta formaron también un binomio bien equilibrado. Óscar consideraba a Manel como “un hermano de montaña”, por las ascensiones que habían compartido pero, sobre todo, por los valores que les unían en la forma de entender el himalayismo; un proceso en el cual, para ambos, importa no sólo el qué sino el cómo, de qué manera y con quién. Desde su primer encuentro con el K2, Óscar quedó enamorado de la desafiante Magic Line, prometiéndose intentarla algún día. Manel sería para ello su aliado esencial y la singularidad de 2004, año en el que se celebraba el 50º aniversario de la primera ascensión al K2, ofrecía una oportunidad única.

Óscar y Manel se complementaban bien en su forma de ser y en su manera de hacer. Por su trayectoria Óscar era, sin duda, uno de los himalayistas más reconocidos del momento y su nombre al frente de un proyecto así aumentaba las posibilidades de tejer alianzas con medios y patrocinadores. Con un carácter naturalmente extrovertido y comunicador Manel aportaba, por su parte, un entusiasmo inspirador tremendamente contagioso. A partir de ahí, el equipo de la Magic Line quedó finalmente formado por cinco alpinistas con un amplio bagaje técnico y con muchos años de montaña a sus espaldas. Podríamos decir, en este sentido, que se trataba de un “equipo experto”, creado para un proyecto concreto, con una fecha clara de inicio y de finalización. Dentro del equipo y en la fase de ejecución del proyecto, emergió un liderazgo de tipo cooperativo, en el que cada miembro asumía un rol predominante para una serie específica de funciones, al tiempo que abría su responsabilidad a las contribuciones del resto del equipo. En paralelo, Manel ejercía de eje aglutinador y líder natural de la expedición, ya que su forma de acompañar a cada miembro contribuyó a construir una gran confianza y cooperación en el seno del equipo.

Un liderazgo adecuado es imprescindible para acometer una empresa, aunque no sea suficiente garantía para el éxito. Sin experiencia tampoco es posible situarse ante determinados niveles de reto. Los “Magic Boys” nunca hubieran subido al K2 sin haber estado antes en otras cumbres y cordilleras que les dotaron del conocimiento necesario para afrontar el K2 con probabilidades de éxito. Una empresa de rápido crecimiento también necesita un equipo muy experimentado; ¡los norteamericanos dicen que todo millonario se ha arruinado al menos tres veces antes de llegar a serlo! En ese sentido, y si asumimos que aprendemos de los errores, haberse equivocado antes es sin duda una mayor garantía de éxito en la nueva aventura empresarial. Eso no implica que un first time entrepreneur no pueda poner en marcha un proyecto ambicioso, pero tendrá que hacer frente a muchas situaciones ante las que nunca se ha encontrado previamente y para las que la experiencia es un recurso vital, ya que los errores pueden pagarse muy caros. Adaptar el nivel de ambición del proyecto a la experiencia del equipo y/o incorporar al equipo la experiencia de gestión que le falta, es algo tan obvio como esencial.

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