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Posted by on Sep 11, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Un ochomil se escala, sobre todo, con la cabeza y el corazón

Un ochomil se escala, sobre todo, con la cabeza y el corazón

La impresionante y majestuosa silueta del Gasherbrum IV (7.925 m), desde el glaciar de Baltoro

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Jordi Tosas sabe comunicarse con la montaña: verla, sentirla y dejar que entre en él

En el año 2004 Jordi Tosas era el Director técnico de la Compañía de Guías del Valle de Benasque y jefe de estudios de la Escuela de Montaña, también en Benasque. Es un gran guía de montaña y lleva casi veinte años ejerciendo esa profesión por todo el mundo. Jordi ha logrado importantes hitos deportivos: varios primeros descensos mundiales en snowboard (Shivling, Orient Express al McKinley, Cho Oyu y un memorable intento de la Vía Cesen del K2,), ha intentado el Everest por la cara norte y cuenta con ascensiones a la Asgard Tower en la Isla de Baffin, la cara W del Siula Chico en Perú, con la primera travesía en solitario del campo de hielo Patagónico Sur y el primer intento mundial de la cara W del Cerro Torre (Patagonia). Recientemente intentó, junto a «Coro», la monumental cara sur del Lhotse (8.516 m) y ha completado la cara norte del Eiger, ambas en solo integral.

Tosas es un tipo muy extrovertido, con una personalidad expansiva y abierta, sociable, expresiva, emocional. A su lado se siente la vibración de la vida, la intensidad de los momentos, de la pasión a flor de piel, y eso contagia una energía creativa increíble. Y es además, y por encima de todo, un hombre de fuertes convicciones, fiel a sus principios y sus valores, que a veces le llevan a situarse en los márgenes de lo que se considera el Sistema. A Jordi le atraen también los desafíos intelectuales y una muestra de ello es que, en los momentos libres que le dejan sus escaladas y ascensiones, !está cursando un master on-line en Ciencias exactas! Pero Tosas es, sobre todo, una combinación divertida y vital, repleta de energía y, a la vez, una persona profunda y con un gran conocimiento de sí mismo y de sus capacidades. Le han acusado de temerario en algunas ocasiones, por la naturaleza de los desafíos extremos a los que se ha enfrentado, pero él conoce muy bien sus límites, sabe entender cada montaña y prepara muy a fondo todo lo que hace, mostrando una muy buena cabeza por encima de todo.

Recuerdo conversaciones con él sobre la importancia que tiene la parte mental en el alpinismo, saber sacar los miedos al exterior, comunicarse con la montaña: verla, sentirla y dejar que entre en ti. Él dice que un ochomil se escala, sobre todo, con la cabeza y el corazón, más que con las piernas. Sin esa fortaleza mental, ni la mejor forma física te lleva a cumbre.

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