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Posted by on Ene 16, 2013 in Expediciones y viajes, Valentín Giró

Un paraíso para los amantes del esquí de montaña

Llegando-a-la-confluencia-de-los-glaciares-Murchison-y-Aida-©-J.-Hamilton - Valentín Giró consultor alpinista autor trainer

Llegando a la confluencia de los glaciares Murchison y Aida © J. Hamilton

El clima oceánico de Nueva Zelanda hace que la región tenga una gran variabilidad de borrascas y anticiclones. Al topar con la cordillera de los Alpes del Sur, los vientos dominantes del oeste descargan abundantes precipitaciones.

En la vertiente occidental de la Isla Sur llueve y nieva constantemente y este régimen hace crecer frondosos bosques tropicales en la misma línea de costa, mientras que en las montañas se acumulan grosores muy considerables de nieve cada temporada. Por ejemplo, en las inmediaciones del refugio Centennial Hut, situado a 2.500 metros, en la parte superior del Glaciar de Franz Josef, se registran precipitaciones anuales acumuladas de hasta 16 metros. Y cuando los vientos dominantes del oeste descienden hacia el este en dirección al océano Pacífico han perdido ya su humedad, haciendo que la vertiente este de la Isla Sur sea una de las más soleadas de Nueva Zelanda.

La gran cantidad de nieve acumulada hace de los Alpes del Sur Neozelandeses un paraíso para los amantes del esquí de montaña. Aunque su altura es inferior a las cumbres de los Alpes, su morfología es muy alpina, con afiladas aristas y desafiantes corredores adornados con grandes formaciones de nieve y hielo que atrapan la mirada de los montañeros. A pesar del largo viaje desde Europa, uno se siente maravillosamente recompensado por la belleza y el ambiente de alta montaña de la región del Monte Cook.

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