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Posted by on Ago 21, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Un reto fiel a los valores del alpinismo pasional y genuino

Un reto fiel a los valores del alpinismo pasional y genuino

Abriendo vía de camino hacia el glaciar Filippi, un sector delicado de la ruta

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Un equipo en comunión con el desafío escogido

La idea era configurar un equipo muy reducido, tan sólo cinco alpinistas experimentados, que trabajarían en la vía de una forma limpia, conforme a los valores del alpinismo humanista más audaz y genuino, heredado de grandes maestros como Walter Bonatti, Chris Bonington, Renatto Casarotto, Reinhold Messner o tantos otros. Mi adhesión y la de mis compañeros al proyecto fue firme y sin reservas, desde el primer instante y hasta el último. La creación de nuestro pequeño pero gran equipo, los “Magic Boys” (como nos llamarían durante la expedición en el Campo Base del K2) se había completado, a partir del núcleo inicial formado por Óscar Cadiach y Manel de la Matta, con mi incorporación y la de dos de los escaladores de mayor nivel que existe hoy en día: Jordi Tosas y Jordi Corominas.

El nuestro fue un encaje de absoluta comunión con el Sentido en mayúsculas, tanto a nivel personal como de equipo, un verdadero ensamblaje de capacidades técnicas, actitudes comunes y valores compartidos. Sinceramente no puedo imaginar un equipo mejor que el que creamos para perseguir el sueño del K2 por la Magic Line. La personalidad y la capacidad de cada uno de nosotros, unidas al compromiso colectivo con el proyecto, hicieron real y única a aquella aventura casi utópica. Ellos son la primera parte indiscutible de este relato, porque sin equipo nunca hubiera habido proyecto, y porque conocerles es adentrarse ya en el camino.

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