Pages Menu
Categories Menu

Posted by on Dic 14, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró describe el significado del alpinismo en la Magic Line del K2

Valentín Giró describe el significado del alpinismo en la Magic Line

Un alpinismo en el que el propio camino que se recorre otorga un profundo significado

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Un alpinismo en el que el propio camino que se recorre otorga un profundo significado

“El mayor reto del K2, el más anhelado, era su desafiante Pilar Suroeste, descomunal y aún no escalado, un ‘último gran problema’ que Messner bautizó como Magic Line. Elevándose más de tres mil metros desde el glaciar a la misma cumbre, esta vía exigía una escalada tan vertical y técnica a extrema altitud que no se había hecho nada así antes en el Himalaya”.

Jon Krakauer, Bad summer on K2.

El K2 es un universo mineral de descomunales proporciones y con una personalidad poliédrica. Cada vía de escalada, cada flanco de la montaña y cada arista destacan por sus rasgos propios e irrepetibles. Abruzzos, la clásica, con su pronunciada y a la vez desafiante pendiente; Cessen, colgada siempre con mucha nieve; Kukuzca, directísima y con una gran exposición al desprendimiento de seracs y a la caída de aludes; y la Magic Line, larga y estética, con un recorrido técnico de alta dificultad que invita como ninguna otra a los espíritus más aventureros y audaces. Y ése era nuestro espíritu y nuestra vía, y la de tantos otros grandes alpinistas que la intentaron antes que nosotros.

Nuestro proyecto, en medio de la avalancha de expediciones de aquel año, era singular y distinto, por la modesta dimensión de nuestro equipo y la enorme ambición de nuestro reto. Estábamos determinados a escalar la Magic Line porque nos atraía la personalidad de esta vía y todo lo que representaba: un alpinismo pasional y genuino, ambicioso y guiado por el afán de exploración, dispuesto a asumir la incertidumbre y el riesgo que conlleva la búsqueda, mediante un recorrido inspirador, de la belleza más inaccesible de una montaña descomunal, de un símbolo, de una leyenda viva de roca y hielo. Es éste un alpinismo que trasciende lo deportivo, que adquiere una profunda dimensión espiritual y humana, por todas las relaciones que se generan a la vez con la montaña, con uno mismo y con los compañeros. Es un alpinismo limpio y sin trampas, un alpinismo en el que no se escala solo para llegar a la cumbre, sino que es el propio camino que recorremos lo que nos otorga un significado.

Al dibujar la vía por primera vez, Messner dijo que La Magic Line respresenta una “sinfonía de ascensión”. Su largo y complejo recorrido exige una planificación por etapas, con campos intermedios a diferentes alturas, que suponen un trabajo constante de equipamiento de la vía y avituallamiento. Ya en Barcelona habíamos hecho el dibujo de ese recorrido y del emplazamiento de los campos de altura, dividiendo la escalada de 3.500 m de desnivel desde el CB en tres fases – muy distintas entre sí en cuanto a dificultades y características – junto con una cuarta etapa de descenso de la montaña; este dibujo era como un bucle, un itinerario circular desde el CB que ascendía por la Magic Line y descendía de cumbre por la vía de Abruzzos.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *