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Posted by on Ene 18, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró describe la importancia de mitigar los riesgos subjetivos

Valentín Giró describe la importancia de mitigar los riesgos subjetivos

La prevención más eficaz ante los riesgos subjetivos es la experiencia y la cohesión del equipo. En la imagen, Jordi Corominas escalando cerca del Campo 3 (7.500 m)

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

La prevención más eficaz ante esta eventualidad es la experiencia personal y la cohesión del equipo

Los riesgos subjetivos devienen una consecuencia del propio comportamiento de los alpinistas. Por ejemplo, tras una agotadora jornada de escalada, cuando se alcanza un campo de altura, lo único que uno quiere es enfundarse dentro del saco para descansar. Sin embargo queda aún bastante trabajo por delante, ya que hay que fundir nieve, pacientemente, para beber y rellenar las cantimploras para la jornada siguiente. Mientras uno vigila el hornillo y sale a buscar nieve, el compañero descansa y así, por turnos, se completa una labor que, por encima de 6.000 m de altura, puede llevarnos casi dos horas. En ocasiones, la cordada, agotada por el esfuerzo de la jornada se ve incapaz de hacer este trabajo extra, tan importante, pero, ¡Cuántos accidentes en el Himalaya han tenido su causa principal en la falta de hidratación de los escaladores!

Ante los riesgos de naturaleza objetiva, inherentes al entorno alpino de la alta montaña, la única prevención es la información, la observación y la experiencia, saber planificar un itinerario y anticipar las posibles contingencias, atender a las predicciones meteorológicas, leer la montaña en todo momento y no desafiar su fuerza. Sin embargo, son los riesgos subjetivos, desgraciadamente, los que suelen provocar más accidentes, y saber minimizar este tipo de riesgos es esencial en una expedición, sobre todo cuando los alpinistas escalan a más de 7.000 m y la hipoxia merma las facultades mentales de forma considerable. Las medidas preventivas más eficaces ante este tipo de eventualidad son la experiencia y la cohesión del equipo.

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