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Posted by on Feb 13, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró describe los días previos al ataque a cumbre en el K2

Valentín Giró describe los días previos al ataque a cumbre en el K2

El sector superior de la vía Magic Line del K2 (8.611 m), desde el glaciar colgante del «Púlpito» (7.500 m), donde instalamos nuestro Campo III

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Estábamos inmersos en el desafío y en la incertidumbre del ataque a la cumbre

El 8 de agosto anotábamos en el Diario: “Ayer bajamos de nuestro “Nido de Águilas” (Campo II, 6.900 m.). Por arriba todo está en orden, exceptuando la visita de unos cuervos a los que parece les han gustado nuestras provisiones del Campo II (…) Nos hemos reencontrado todos en el Campo Base alrededor de una excelente cena, ¡A base de pizza, arroz, carne y ensalada!. Aunque el cansancio nos resta apetito, hemos cenado muy bien. Incluso hemos acabado con unos restos de vino del Priorat para celebrar, como Dios manda, los veinte años del primer ochomil de Óscar, el Nanga Parbat (8.125 m), logrado el 7 de agosto de 1984 junto a Jordi Magriñà. Os podemos asegurar que esta pasada noche hemos dormido como marmotas”.

Aquella noche, tras la cena, vimos pasar de regreso a sus tiendas del CB a los cuatro alpinistas japoneses que hicieron cumbre el 8 de agosto junto a dos sherpas nepalíes por la vía de los Abruzzos. Estaban radiantes y compartimos con ellos aquella alegría, a la vez que les miramos con cierta envidia al sentirnos aún inmersos de lleno en el desafío y la incertidumbre del ataque a la cumbre; ¿Nos llegaría finalmente el turno? ¿Nos dejaría el K2 ir hacia su cumbre?. Aunque entonces no lo sabíamos, aquella cena de reencuentro y de felicidad compartida en el CB iba a ser la última para nosotros, porque no volveríamos a celebrar ningún otro “pizza day” en el K2.

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