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Posted by on Dic 20, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró describe otras expediciones en el campo base del K2

Valentín Giró describe otras expediciones en el campo base del K2

La celebración del 50º aniversario de la 1ª ascensión congregó muchas expediciones en el K2 en el año 2004

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

La celebración del 50º aniversario de la 1ª ascensión al K2 congregó muchas expediciones

Visitamos a las expediciones amigas del programa “Al Filo de lo Imposible” de TVE, la expedición “Andalucía al K2” y “Madrid 2012 al K2”, así como la japonesa liderada por Kondo Kazuyoshi, que a sus 62 años pretendía llegar a la cumbre tras conquistar el Gasherbrum II sin oxígeno (8.035 m) el año anterior. Conocimos también algunos detalles de la gran expedición oficial italiana, con un gran equipo de cincuenta personas, treinta de ellos alpinistas, que conmemoraban el 50º aniversario del primer ascenso en 1954. Montaron un sistema energético ecológico con placas solares y acumuladores y una central de incineración de residuos que nos dejaron sorprendidos, además de unos impresionantes equipos de comunicaciones para retransmitir en directo para la RAI el día de cumbre. Para ello levantaron una impresionante estructura de forma piramidal bautizada como “Casa Italia”, que fue llevada en helicóptero casi en su totalidad hasta el CB.

Otro tipo de transporte especial, también aerotransportado hasta el CB, fue el de un ministro del Gobierno Italiano que, con grandes dosis de arrojo – e inconsciencia – decidió acercarse hasta allí para saludar a sus compatriotas. A los pocos minutos de poner pie en tierra a 5.100 metros de altura, tras unos breves saludos y fotos de rigor, fue de nuevo acompañado rápidamente al helicóptero para evitar males mayores derivados de la hipoxia.

La mega-expedición oficial italiana, superlativa en casi todo, parecía inmersa en un show televisivo más que en la escalada a un ochomil como el K2. Con el paso de los días se puso además en evidencia que, a pesar de reunir a algunos de los mejores himalayistas italianos del momento, la expedición no era en realidad un único equipo trabajando por un propósito común sino una selección de alpinistas que diferían en cuanto a intereses y formas de entender el desafío, y a los que su líder no llegó a aglutinar.

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