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Posted by on Dic 24, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró destaca el logro que suposo alcanzar el collado Negrotto (6.400 m)

Valentín Giró destaca el logro que suposo alcanzar el collado Negrotto

Tras 20 días desde el inicio de la escalada, el 8 de julio plantábamos nuestro Campo I (6.400 m)

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Tras 20 días desde el inicio de la escalada, el 8 de julio plantábamos nuestro Campo I (6.400 m) en el collado Negrotto

El día 1 de julio escribíamos en nuestro Diario: “Hace días que trabajamos por turnos, en horario nocturno. En la factoría Magic Line se arranca a las 22 horas y se comienza a caminar a las 23 h; así encontramos la montaña en mejores condiciones. A las 9 de la mañana ya estamos de nuevo en nuestro Campo Base, tras haber equipado un poco más la vía. Ayer por la noche les tocó el turno a los Jordis, que hicieron un excelente trabajo, logrando equipar el último tramo del corredor Negrotto. Ya estamos, por tanto, en condiciones de montar las tiendas de nuestro Campo 1 a 6.400 metros y comenzar a vivir en altura”.

Y finalmente lo logramos, tras 20 días desde el inicio de la escalada, el día 8 de julio plantábamos nuestras dos tiendas de altura en el Campo I, en el mismo collado Negrotto. Con esta importante meta en nuestras espaldas descendimos de nuevo al CB donde Fidha, nuestro venerado cocinero, nos obsequiaría para celebrarlo con un inesperado y genial “pizza day”, saboreando algo muy distinto a la rutinaria pasta y arroz y disfrutando de una merecida jornada de descanso.

Nos había costado mucho más de lo esperado, pero con el Campo I instalado podíamos comenzar a soñar ya con una nueva fase en la escalada de la vía. Supe que lo que acabábamos de lograr era un gran paso y, releyendo de nuevo a Kurt, recordé al hilo de sus palabras la tragedia que golpeó en 1986 a una expedición, precisamente cuando intentaba alcanzar el collado Negrotto: “Son las 05:30 de la mañana. De pronto oímos un tremendo retumbar que viene de la Magic Line. Julie y yo salimos inmediatamente de la tienda y vemos que un poderoso alud se ha desprendido por debajo del collado Negrotto y ha barrido todo el flanco. Se ve hielo gris. Una línea quebrada marca la frontera del tobogán en la gigantesca masa de nieve. Está justo en la vía. ¿Había alguien subiendo? ¿Quién podía estar de camino? El Campo Base se llena de intranquilidad y de miedo. Enseguida se sabe que dos americanos, Al Pennington y John Smolich se encontraban subiendo hacia el collado Negrotto. Les ha pillado”.

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