Pages Menu
Categories Menu

Posted by on Ene 24, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró explica el plan previsto para el descenso de cumbre

Valentín Giró explica el plan previsto para el descenso de cumbre

En el descenso queríamos emplear las cuerdas fijas instaladas en el Espolón de los Abruzzos

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

En el descenso queríamos emplear las cuerdas fijas instaladas en el Espolón de los Abruzzos

Habíamos decidido que, llegado el día, el descenso de nuestra cordada de cumbre no se haría por la Magic Line sino por la ruta más sencilla y segura de Abruzzos, equipada con cuerdas fijas desde la misma cumbre, algo esencial teniendo en cuenta el estado de agotamiento en el que nuestros alpinistas bajarían. Sabíamos muy bien que, en el caso de que alguno de nosotros llegara a la cumbre, se debería enfrentar a la peligrosa odisea del descenso de la montaña, cuando el cuerpo ya no responde y quedan aún largas y agotadoras jornadas por delante y, en el peor de los casos, alguna noche de vivac a gran altura.

Releyendo a Kurt Diemberger recordamos las dificultades que atravesó el día 3 de agosto de 1986 la única cordada que hasta entonces había logrado la cumbre del K2 por la Magic Line.: “Los polacos habían llegado a la cumbre a las 18:00, no demasiado tarde para descender. (…) Pero antes de la medianoche, hacia las 23:30, efectivamente, un polaco se despeñó en la zona del Cuello de Botella, Wojciech Wroz. Era un experimentado escalador, que había superado dos veces los 8.000 m en el K2, una vez por la arista NO y otra por la NE. Conocíamos al audaz polaco de cara afilada de nuestros “tours” por el Campo Base, que a veces finalizaban tomando un trago de vodka en el amistoso círculo de esos escaladores, que sólo tienen como zona de entrenamiento la Tatra invernal y las chimeneas de las fábricas, pero que se cuentan hoy, como los yugoslavos, como los mejores himalayistas del mundo. El grupo estaba formado, además de por Wojciech, por Przemyslaw Piasecki y por el checoslovaco Petr Bozik. Llegados a la cima, decidieron descender por el Espolón de los Abruzzos, pues aunque no conocían la vía, era más fácil que regresar por la Magic Line. Tuvieron que enfrentarse entonces, además de con los efectos de la altura y el cansancio de varias noches de vivac, con la oscuridad en una vía desconocida”.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *