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Posted by on Nov 16, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró explica el trabajo de los Porteadores Baltís

Valentín Giró explica el trabajo de los Porteadores Baltís

Durante el verano del Karakorum aprovechan la temporada de expediciones para trabajar

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Durante el verano del Karakorum aprovechan la temporada de expediciones para trabajar

Pero, volviendo a los porteadores, en la región del Karakorum suelen ser hombres jóvenes – a veces demasiado –, adultos y hasta ancianos, que se cargan a la espalda bultos de hasta 35 o 40 kilos – en ocasiones incluso más a cambio de alguna propina extra y contraviniendo un reglamento que establece un tope de 25 kilos por persona –, en unas condiciones que son siempre muy precarias. Cada porteador recibe un salario establecido – en Pakistán son unos cuatro euros por persona y día, en jornadas de ocho a nueve horas de marcha y montaje de campamento cada noche – y un material básico: calzado, gafas de sol y alguna ropa de abrigo para hacer los ocho días de camino a pie por el glaciar del Baltoro hasta el Campo Base. Además de la carga de la expedición, llevan consigo su propia comida, consistente básicamente en los “chapatis”, que son unas tortas de harina que en general acompañan con algo de carne seca de Dzo, un rumiante que proviene del cruce de la vaca con el yak tibetano.

La realidad es que algunos porteadores revenden o devuelven el material asignado a cambio de un mayor salario, lo que hace que muchos de ellos recorran el trayecto hasta el Campo Base en condiciones totalmente precarias. Presenciar eso es algo que provoca sentimientos de compasión, rabia e impotencia, cuando ves cómo con el consentimiento de algunas expediciones los porteadores llevan cargas excesivas, caminando en condiciones durísimas a medida que se gana altura y sin a penas abrigo, fijando los bultos a sus espaldas con rudimentarias cuerdas y, en el mejor de los casos, con viejos armazones de madera que ellos mismos se construyen, arriesgando en muchas ocasiones su salud y su vida, o perdiéndola a veces en accidentes a menudo evitables.

Sabíamos que el tema del porteo hasta el Campo Base podía dar lugar a estos abusos y riesgos y desde un inicio dejamos claro al shirdar que no íbamos a aceptar porteadores menores de edad ni tampoco trueques de sueldo por material o cargas superiores a lo reglamentario. Daríamos las correspondientes propinas, pero al final del recorrido y a todos por igual. Es importante que la expedición comparta unos principios y una forma de tratar con los equipos locales, de forma justa y respetuosa, a la vez que firme y coherente. Esto es esencial, ya que los equipos locales de apoyo, incluyendo al Oficial de Enlace, son actores clave que en ocasiones condicionan el éxito o el fracaso de la expedición. A menudo, por ejemplo, se han producido “huelgas” de porteadores, dando al traste con la expedición antes incluso de pisar el Campo Base. Tampoco es aconsejable tener en contra al Oficial de Enlace por lo que conviene entender pronto cómo piensa y se comporta.

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