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Posted by on Nov 15, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentin Giró explica la figura del oficial de enlace

Valentin Giró explica la figura del oficial de enlace

Toda expedición a un ochomil lleva siempre en Pakistán a un Oficial de Enlace, un militar

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Toda expedición a un ochomil lleva siempre en Pakistán a un Oficial de Enlace, un militar

Nos encontraríamos con todo nuestro equipo de apoyo en Askole, que es desde donde se inicia la marcha a pie de aproximación al Campo Base. La otra visita obligada en Islamabad antes de partir era la del Ministerio de Turismo, para recoger nuestro permiso de escalada y para que nos asignasen a un Oficial de Enlace. Toda expedición a un ochomil lleva siempre en Pakistán a un Oficial de Enlace consigo, un militar que ya desde Skardu, la capital del Baltistán, acompañará a la expedición para comprobar que todo se ajusta a lo que establece el permiso de escalada.

Eso tenía sentido en las primeras expediciones, porque hacía realmente de enlace entre la expedición, el ejército y las autoridades locales; pero en nuestros días ha ido quedado como una reliquia aparentemente justificada porque uno se adentra en un territorio todavía en guerra con la India. El Oficial de Enlace suele ser un capitán joven del ejército – un oficial en un país como Pakistán es alguien que suele ostentar un cierto estatus social y económico – , generalmente acostumbrado a la buena vida castrense y a quien le asignan una misión que no deja de ser bastante incómoda para él; se desgasta físicamente y sufre dolores de cabeza por la altura, se muere de frío, y combate el tedio en el Campo Base con colegas de otras expediciones jugando a las cartas y contando los días inmerso en su propia comunidad de Oficiales.

En teoría debe estar con el equipo hasta que concluye la expedición, pero no es raro que se busquen una excusa para regresar lo antes posible. En nuestro caso nos acompañaba un capitán del ejército de 31 años, llamado Jalaal, muy amable y fácil al trato, pero que encontró su excusa muy pronto, cuando a principios de julio nos dijo que tenía que regresar porque operaban a su suegro y ya no le volvimos a ver.

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