Pages Menu
Categories Menu

Posted by on Ene 25, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró explica su misión de dejar equipado el campo 3 de Abruzzos

Valentín Giró explica su misión de dejar equipado el campo 3 de Abruzzos

El objetivo del Campo 3 era ofrecer abrigo y descanso a los alpinistas que bajasen de cumbre. En la imagen, tomada por Jordi Corominas a una altura de 8.000 metros el día 17 de agosto, en su descenso de la cumbre del K2, se distingue el Bottleneck del K2

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

El objetivo del Campo 3 del Espolón de los Abruzzos era ofrecer abrigo y descanso a los alpinistas que bajasen de cumbre

De cara a equipar el descenso de cumbre mi misión consistía por tanto en instalar el Campo 3 en el Espolón de los Abruzzos, a 7.450 m, y dejarlo bien abastecido de comida y líquido. Para hacer algo así necesitaba la ayuda de nuestros dos porteadores pero Ahmed ya había encontrado la excusa para no escalar, alegando la torcedura de un pie, con lo que fue Ghulam quien finalmente me acompañó a la ruta de los Abruzzos. Por entonces, bien entrado el mes de agosto, ya no quedaba ninguna expedición en la vía, algo que nos aliviaría de preocupaciones y tensiones adicionales, como las caídas de piedras y las congestiones que se produjeron en los campos de altura durante el ataque a cumbre de finales de julio. Allí estábamos pues Ghulam y yo, muy cargados pero progresando a buen ritmo.

Todo fue como la seda hasta que a mi compañero se le acabó el agua de su cantimplora y, de forma para mí inexplicable, se negó rotundamente a beber de la mía, cargada con agua de nieve fundida y mezclada con sales, tal y como hacemos siempre en altura. Ghulam me repetía, una y otra vez, que únicamente el agua del glaciar le evitaba padecer fuertes dolores de estómago. No supe hacerle entrar en razón y convencerle de que el agua del glaciar de la que él me hablaba era, en definitiva, la misma que provenía de la nieve que fundíamos en altura. Me di cuenta enseguida que su cerrazón nos acarrearía problemas, como así fue, al poco de alcanzar el Campo 2, a unos 6.500 m.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *