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Posted by on Oct 28, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró hace balance de la etapa de planificación (y 2)

Valentín Giró hace balance de la etapa de planificación (y 2)

Nos sentíamos un equipo y el proyecto expresaba algo importante de cada uno de nosotros

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Nos sentíamos un equipo y el proyecto expresaba algo importante de cada uno de nosotros

A nivel de equipo fue un auténtico lujo para mi compartir este sueño con Óscar, Manel y los jordis. Sentía que estábamos ahí, al pie del cañón en cada uno de los frentes, apasionados y tenaces, con una visión clara, intacta: ¡íbamos a subir al K2 por la Magic Line!. Ese horizonte borraba cualquier sombra de cansancio o de duda. Algunas noches, agotado y preocupado, cerraba los ojos y veía la montaña, como la veo ahora, respiraba hondo y sentía que podía con todo, porque nos sentíamos un equipo y el proyecto expresaba, a la vez, algo importante de cada uno de nosotros.

Pienso que en nuestras vidas y trabajos esa magia no se da muy a menudo, a veces nunca llega a darse, porque emprender algo así te sitúa justo en la línea entre lo racional y lo descabellado, en el terreno de la aventura como pura vocación. En nuestro caso, un proyecto de elevado riesgo y sin retribución, donde el coste de oportunidad es altísimo, en contra de lo aceptable para una mente únicamente racional. Nosotros hicimos de aquella expedición nuestra Obra, y el éxito se basaba en disfrutar haciéndolo, hacerlo como queríamos y poder comunicarlo y explicarlo.

Una experiencia así sabes que es valiosa en su conjunto porque expresa lo que tú en realidad eres y te conecta con tu propio Sentido. Es un regalo, porque en nuestra vida lo que ansiamos es tener una oportunidad para vivir algo así, para emprender un proyecto que nos permita dar lo mejor de nosotros mismos y nos haga conectarnos con lo que en realidad más nos importa.

Me pregunto cuál es la diferencia entre algo útil y algo valioso. Sin duda, el alpinismo es el emblema del valor incalculable de una acción que, sin embargo, carece de utilidad fuera de la que tiene para el propio alpinista y su equipo. Nuestra gesta no cambió nada más allá de nuestra propia vida, y nada menos. En la historia del alpinismo quedará escrito que en el año 2004 hubo un pequeño grupo de alpinistas audaces que hicieron algo de forma diferente y auténtica.

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