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Posted by on Ene 16, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró narra la tragedia de una expedición comercial en Abruzzos

Valentín Giró narra la tragedia de una expedición comercial en Abruzzos

Alpinistas de expediciones comerciales afrontan el K2 como si de un ochomil más se tratara

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Alpinistas de expediciones comerciales afrontan el K2 como si de un ochomil más se tratara

El día 28 de julio por la tarde la ventana de buen tiempo se cerró tal y como habían predicho lo partes meteorológicos que a diario consultábamos. Manel y Coro descendieron al CB desde el Campo III y también todas las cordadas que estaban en la vía de Abruzzos; todas menos una, compuesta por tres escaladores de una expedición comercial internacional. También ellos habían recibido por radio el aviso pero no quisieron abandonar el Campo 4 a la espera de una nueva mejoría.

Pero como bien sabe Kurt Diemberger y algún otro escalador que lo ha podido contar, no existe forma humana de resistir al paso de una tormenta a 8.000 m sobre el “hombro” del K2. Alexander, el guía de la cordada atrapada en el Campo 4, comunicó por radio durante seis días con el CB, hasta agotar las baterías de su radiotransmisor. Intentamos organizar una partida de rescate con nuestros compañeros de la expedición Andalucía K2 2004, pero el mal tiempo y la falta de comunicación nos obligaron a abortarlo. Francamente inquietos, el 2 de agosto anotábamos en nuestro Diario: “[Los tres escaladores atrapados] Ya llevan una noche a la intemperie, por encima de 8.000 m, con vientos de más de 100 Km/h. Cuando leáis estas líneas, llevarán ya dos noches en condiciones extremas. Sabemos que tenemos pocas esperanzas de volver a verlos vivos. Ahora nuestra emisora todavía está conectada, hemos dejado de emitir pero tenemos aún la esperanza de volver a recibir alguna comunicación de los escaladores atrapados”.

Pasaron los días y no volvimos a saber nada de ellos. El resto de la expedición comercial de la que formaban parte, conocida en el Campo Base como “El ejército de Pancho Villa”, abandonó el CB rumbo a Skardu sin mover un dedo por sus compañeros atrapados en el Campo 4. Fue una situación muy triste, que evidenció las contradicciones que acompañan a la comercialización del ochomilismo, con agencias que abaratan costes en permisos y servicios en el CB formando grupos heterogéneos de escaladores que, sin apenas afinidad personal ni cohesión alguna, devenga la tragedia de estas situaciones extremas. ¿Qué pasa durante la ascensión? Que cada uno va por su cuenta, sin ningún espíritu de equipo.

Fueron unos días de tensión, abatimiento e impotencia. Un escalador de ese mismo grupo nos dijo un día, charlando en el CB, que estaba en el K2 porque la diferencia con el G2 (Gasherbrum) era de sólo una letra y quinientos dólares. Cualquier alpinista con criterio sabe muy bien que el K2 y el G2 se parecen tanto como el Montblanc y el Aneto. Este error, de consecuencias irreparables, dejó en el año 2004 tres vidas de esa expedición en la montañ.

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