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Posted by on Dic 12, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró narra los primeros reconocimientos de la Magic Line del K2

Valentín Giró narra los primeros reconocimientos de la Magic Line del K2

Los primeros pasos por encima del Campo Base, accediendo al glaciar Filippi del K2

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Los primeros pasos por encima del Campo Base, por encima del glaciar Godwin-Austen

Así comenzamos a vivir aquellos primeros días de CB, a los pies de nuestro gran sueño, montando poco a poco el campamento y organizando nuestra rutina diaria, teniendo en cuenta que al llegar a 5.100 m de altura nos sentíamos muy cansados por el efecto de la altura, hasta que, poco a poco, nuestro cuerpo – una excepcional fábrica de glóbulos rojos – nos permitió irnos encontrando mejor. El ritual del montaje de las tiendas en el CB es un momento especial en una expedición. Trabajamos juntos construyendo el lugar que se convertiría en nuestro refugio y nuestro lugar de seguridad y descanso. Creamos nuestro pequeño micromundo en medio de la nieve y el hielo: cinco tiendas iglú para los alpinistas y otra para el Oficial de Enlace, una tienda doble para Ahmed y Ghulam, la tienda cocina (donde dormían Fidha y Alí), la tienda comedor (el espacio “social” del campamento), y otra tienda-despacho para comunicaciones, además de una tienda almacén. En los días siguientes nos dedicamos a ir instalando y comprobando los equipos técnicos necesarios para poner en marcha nuestra red de comunicación, tanto con el exterior como entre los campos de altura y el CB: placas solares, generador, antena de conexión satélite y radiotransmisores. Y, por supuesto, empezamos a explorar la vía.

El 18 de junio anotábamos en nuestro Diario: “Hoy hemos comenzado a movernos hacia arriba, remontando por encima del Campo Base para explorar el itinerario de acceso a lo que será nuestro Campo I, que queremos instalar a 6.400 metros, en el llamado collado Negrotto. Hemos tenido un día bastante bueno, pero se ha ido nublando por la tarde. Aunque tan sólo hemos ascendido 350 metros por encima del Campo Base, hemos disfrutado de una vista impresionante del glaciar Godwin-Austen, el lugar donde acampan todas las expediciones”.

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