Pages Menu
Categories Menu

Posted by on Mar 7, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró narra los problemas de Manel de la Matta en su descenso de la «Magic Line» del K2

Valentín Giró narra los problemas de Manel de la Matta en su descenso de la Magic Line del K2

Manel sentía una fuerte presión abdominal que atribuía a síntomas de un edema pulmonar

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Manel sentía una fuerte presión abdominal que atribuía a síntomas de un edema pulmonar

Mientras Coro iba bajando del K2, yo seguía en contacto por radio con Manel y Óscar, que descendían por la complicada Magic Line, en la que se habían quedado tras su retirada. Me preocupaba el estado de salud de Manel ya que, a pesar de haber descansado en nuestro campo de altura del “Púlpito”, seguía con una fuerte presión abdominal que atribuía a síntomas de un edema pulmonar. Pero esta dolencia, que va remitiendo al perder altura, no hacía más que ganar intensidad. Al hablar con él le pregunté a Manel si se encontraba mejor:

  • “Sí, Valen, ahora un poco mejor… lo que pasa es que al subir he tenido unos síntomas de edema; no sé si lo será o no, y también problemas de barriga fuertes y, bueno, ha sido una lástima – aludiendo al haber tenido que abortar el ataque a cumbre -, pero ahora estoy mejor, solo que algo preocupadillo. Cambio”.
  • “Vale”, – le respondí – “te preocupa un poco esta noche y mañana ya tirar hacia el Campo Base, ¿no, Manel? Cambio”.
  • “Yo creo que esta noche la pasaremos más o menos bien y supongo que mañana estaremos más descansados y bajaremos hacia abajo. Cambio”.
  • “Yo estoy conectado y abierto toda la noche” – apunté – Que todo vaya muy bien. Cambio”.
  • “Vale, muy bien – me contestó – lo prioritario es que des apoyo, en la medida que puedas, a Jordi. Quedamos así, a las siete nos llamamos. Cambio y corto.”

Conservo aquella conversación, la última que tuve con Manel como un verdadero tesoro: Manel en estado puro, con su mirada – como siempre – puesta en los demás, mostrando todo su temple en un momento extremo de adversidad y transmitiendo a los demás confianza y seguridad.

Post a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *