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Posted by on Dic 26, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró recuerda el optimismo contagioso de Manel de la Matta

Valentín Giró recuerda el optimismo contagioso de Manel de la Matta

Manel daba soluciones, se enfrentaba de cara a las dificultades y buscaba salidas, siempre con una sonrisa

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Manel daba soluciones, se enfrentaba de cara a las dificultades y buscaba salidas, siempre con una sonrisa

Para nosotros celebrar el logro de los hitos intermedios que representaban la instalación de los campos de altura era algo muy importante, cada pequeño avance, cada buena noticia, hacía – en definitiva – que el porcentaje de sonrisas superase de largo al de caras largas de preocupación. Y eso requiere de un empeño común de todo el equipo, sobre todo en una expedición con tantos y tantos días de escalada y de altura como supone la Magic Line del K2. En nuestro equipo, Manel tuvo un papel esencial en el contagio de un optimismo que nos mantuvo fuertes durante la expedición.

Su mirada era constructiva y saludable, realista y a la vez perseverante a la hora de enfrentar los desafíos de la nuestro proyecto. Todos los que ya conocíamos a Manel y habíamos tenido la fortuna de compartir con él tanto salidas a la montaña como actividades profesionales, sabíamos muy bien de su optimismo innato y contagioso. Jordi Tosas dijo, recordando a Manel tras su fallecimiento en el K2: “Manel daba soluciones, se enfrentaba de cara a las dificultades y buscaba salidas, siempre con una sonrisa”.

Y yo recuerdo perfectamente una grabación en la que, escalando entre el Campo 1 y el Campo 2, envueltos en mal tiempo y nevando, Manel reconocía con su sinceridad habitual algo que resume la esencia de su forma entusiasta de afrontar un gran desafío: ”Solo entre todos podremos alcanzar este sueño que para nosotros es la Magic Line (…) ahora comienza a nevar con más fuerza y la visibilidad es prácticamente nula, pero estamos bien, la verdad es que se está muy bien y creo que coincidiréis conmigo en que este ambiente tiene un punto romántico y encantador; estamos muy a gusto”.

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