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Posted by on Dic 18, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró recuerda la importancia del Campo I, «El fusible de la vía»

Valentín Giró recuerda la importancia del Campo I, El fusible de la vía

Una meta muy importante y anhelada y su escalada, larga y expuesta, puso a prueba al equipo

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Una meta muy importante y anhelada y su escalada, larga y expuesta, puso a prueba al equipo

En esta primera parte de la escalada, durante la fase de instalación del Campo I (6.400 m), Ghulam y Ahmed, nos ayudaron también a portear material – dos tiendas, gas para fundir nieve, alimentos, metros de cuerda y material de escalada –, aunque se pactó con ellos que no subirían más allá del Campo I. Tenían 40 y 35 años respectivamente, unas familias numerosas, y una gran fortaleza física, propia de las gentes del Baltistán. Sin embargo, su experiencia y competencia técnica en un ochomil eran muy inferiores a la de los sherpas nepalís. Sabíamos lo que esto suponía, especialmente en una vía como la Magic Line del K2, y en más de una ocasión nos vimos obligados a lidiar con su falta de experiencia y sus miedos.

El Campo I era una meta muy importante y anhelada por todos, y su escalada, muy larga y expuesta, nos puso a prueba a todos, como si la montaña nos exigiera de entrada demostrarle hasta qué punto estábamos dispuestos a luchar por su cumbre. Jordi Tosas bautizó a este Campo I como “el fusible de la vía”, al ser un punto clave para poder seguir progresando por el filo de la arista y fijar los siguientes campos de altura. Para alcanzar el lugar tuvimos que abrir, de entrada, un recorrido sinuoso a través del glaciar Fillipi que, una vez cruzado, nos daba acceso a la base del corredor del collado Negrotto, una pendiente de nieve y hielo de unos 50-60º de inclinación y setecientos metros de desnivel, muy expuesta a la caída de aludes y a la rotura de placas de nieve del propio corredor.

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