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Posted by on Feb 15, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró recuerda la partida de la cordada de ataque de la Magic Line

Valentín Giró recuerda la partida de la cordada de ataque de la magic line

Óscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas en la tienda-vivac del Campo IV (8.100 m) de la vía Magic Line

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Óscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas salieron del Campo Base el 10 de agosto

La cordada de ataque, formada por Óscar, Manel y Coro, salió del CB el día 10 de agosto a las 17:30 h en dirección al Campo I (6.400 m), que alcanzaron con las primeras luces del día siguiente. Ese mismo día escalaron hasta el Campo II (6.900 m) bajo un fuerte viento y sin apenas visibilidad, durante dieciséis horas seguidas y con una sola parada para hidratarse y descansar un poco. Yo me iba comunicando con ellos cada dos o tres horas a través del radiotransmisor, que para los alpinistas es un verdadero “hilo de vida” en la montaña. Eran comunicaciones breves, concisas, pero llenas de información esencial sobre la meteo, sobre su estado físico, sobre sus ánimos: “nos encontramos bien”, “estamos cansados pero muy contentos”, “mañana intentaremos llegar hasta el Púlpito”, “aquí hace un frío tremendo”, “buenas noches”. Yo les iba pasando las últimas previsiones, ya que Jofre, nuestro meteorólogo, nos las iba actualizando cada seis horas durante los días de ataque a la cumbre: “sigo aquí abierto y conectado para lo que necesitéis”.

También les intentaba animar, con algo de humor y con la información necesaria para poder tomar decisiones en unos momentos tan intensos de desafío. El día 11 de agosto registrábamos en nuestro Diario: “A las 18:30 h. la cordada de ataque ha comunicado con el Base. Aunque ha sido una jornada dura, los tres alpinistas se encuentran muy animados y piensan – según el plan previsto – intentar alcanzar mañana el Campo III del “Púlpito”, a 7.500 m. Veremos si el viento comienza a aflojar, como indican las previsiones, y así la cordada podrá escalar más tranquila (…) La anhelada “ventana” favorable de buen tiempo se ha ido consolidando finalmente para los próximos 13, 14 y 15 de agosto. Como habéis visto, esto nos ha obligado a iniciar nuestro ataque a cumbre con unas condiciones bastante malas, pero esta es la única manera de poder llegar puntuales a las cotas más altas de la montaña y coincidir con la mejoría meteorológica que nos permita disponer de los mejores días de escalada en el momento que resulta más decisivo”.

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