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Posted by on Mar 5, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró recuerda lo que Corominas pensó en la cumbre del K2

Valentín Giró recuerda lo que Corominas pensó en la cumbre del K2

Óscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas salieron del Campo Base el 10 de agosto

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Óscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas salieron del Campo Base el 10 de agosto

“Todos guardamos fechas en nuestra memoria, grabadas para siempre. Ayer, 16 de agosto, fue una de ellas, un día único y especial para todos nosotros, para nuestros familiares, amigos y seguidores; ayer nuestra expedición lograba alcanzar la cumbre del K2 (8.611 m.) por la vía Magic Line”.

Diario de Expedición, 17 agosto 2004.

Jordi Corominas no se detuvo ni un instante en la cumbre del K2. Cuando, tras esta gesta sin precedentes, alguien le preguntó qué había pensado en ese momento, Coro respondió: “Para nosotros, la cumbre era hacer la vía. Después, pasar por la cumbre física es pasar… no es importante aquel momento; son más importantes los momentos que has vivido antes y los momentos que vivirás después. La cumbre fue, entonces, eso:… pasar; había mucha nieve, hacía frío, era de noche y fue pasar por allí para bajar por la otra vertiente, que era por donde podía salir”.

Llegar allí fue como cerrar un capítulo y abrir inmediatamente otro: sabía que debía escapar cuanto antes de la montaña por la ruta de los Abruzzos, ya equipada desde finales de julio por varias expediciones. Ahora venía, seguramente, lo más delicado para Coro, ya que durante el descenso es cuando se producen la mayoría de accidentes mortales en un ochomil. Es entonces cuando, sin apenas fuerzas para mantenerse en pie o para rapelar, incluso los mejores alpinistas comenten errores y despistes fruto de su extremo agotamiento. Jordi, además, debía bajarse rápido de la montaña, ya que el paréntesis de bonanza meteorológica se había agotado y los fuertes vientos de altura comenzaban a azotar de nuevo el K2.

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