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Posted by on Dic 23, 2013 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró rememora la visita de Kurt Diemberger

Valentín Giró rememora la visita de Kurt Diemberger

Tuvimos el honor de acoger en nuestro Campo Base a Kurt Diemberger (en la foto, durante una visita a Barcelona, frente a Montserrat) una leyenda viva del Himalayismo

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

Tuvimos el honor de acoger en nuestro Campo Base a una leyenda viva del Himalayismo

Una de las visitas más especiales que recibimos en esos días fue la de Kurt Diemberger que, con más de 70 años y aunque muy castigado por sus lesiones y amputaciones, regresó ese verano al K2, invitado por la expedición italiana. En 1986 Kurt vivió el verano más negro de la historia del K2. Atrapado durante cinco días seguidos en una letal tormenta en el Campo IV de Abruzzos, a 8.100 m de altura, vio como su compañera Julie Tullis y otros seis alpinistas fallecían víctimas del frío, del cansancio y de la falta de oxígeno.

Mi amigo Antonio Perezgrueso, “Toñín”, cámara de referencia y compañero infatigable de Sebastián Álvaro en “Al Filo de lo Imposible” se había traído este año al K2 un ejemplar de “El Nudo Infinito”, un clásico de la literatura de montaña, donde Kurt narra su expedición de 1986 a la “Montaña de las montañas”. Releímos una vez más, tras nuestro encuentro con este himalayista legendario, los párrafos en los que describe – tras ver cómo el huracán ha desgarrado su tienda de altura obligándole a él y a su compañera a buscar cobijo, por separado, en tiendas de otras expediciones – los dramáticos acontecimientos que vivió hace casi veinte años en el K2:

“- Eh Kurt…Julie te llama” Alan me agita del brazo, “creo que viene”.
No acabo de creérmelo, me muero de alegría. Viene, es señal de que puede ver.
– “Julie”, grito tan fuerte como me es posible.
– “Oh, Kurt!”, oigo llegar su voz desde la zona de la tienda de los coreanos. Luego escucho pasos acercándose (…)
– “Que agradable es que vengas” ¡He estado tan preocupado por ella! ¡Cuánto la he echado de menos!
– “Sólo quería saludarte”, dice ella y se queda sobre el montículo de la entrada.
– “¿Cómo estás tú?” No puedo verla porque sólo hay una pequeña apertura en la nieve. También el ábside de la tienda está lleno de nieve.
– “No te preocupes, estoy bien”, contesto echándome hacia adelante cuanto puedo (…)
Embrujados, nos tomamos las manos, como un nudo infinito…
Amanece el 8 de agosto. Ha pasado otra noche. Esta vez menos dura, gracias al cambio de posición. Alan está despierto. Volveré a pedirle mis cosas. Oigo el viento, irregular y flojo. La voz de Willi me llega clara. Contesto. ¿Querrá que vaya para allá?
-“Kurt, esta noche ha muerto Julie”
– Fue un martillazo completamente inesperado. Alan, junto a mí, trata de reconfortarme. Escucho sus palabras sin entenderlas. Poco a poco tengo que aceptarlo. A partir de ese momento todo fue distinto. Los días, la luz, la oscuridad… todo. La tormenta, algo… había roto nuestra cuerda.”

Kurt escapó milagrosamente con vida de esta trampa mortal, pagando un elevado precio en forma de severas congelaciones, en un complicadísimo descenso hasta el CB. Pero en 2004 pisaba de nuevo el CB del K2 dispuesto a filmar y fotografiar a esos gigantes del Karakorum, rebosante como siempre de buen humor. Es un buen amigo de Óscar, escalaron juntos el Broad Peak en 1983, adentrándose desde China por el desconocido Valle de Shaksgam, y tuvimos el honor de compartir una interesante cena con él, que nos permitió disfrutar hablando de nuestra pasión por el K2, de su historia y lo que él vivió allí en el 86 y también, cómo no, de nuestro proyecto de la Magic Line. Diemberger, que entiende el alpinismo como un árbol con muchas ramas o vías de ascensión, donde cada alpinista escoge aquella que más le interesa para llegar arriba, sintonizaba mucho con nuestro estilo y valores, y nos dio muchos ánimos en nuestra escalada. Nos trasmitió, desde su posición de maestro y leyenda viva del alpinismo, algo que en aquel momento de intenso, a veces desesperante, trabajo para alcanzar el Campo I, necesitábamos: fe en nosotros mismos y en nuestra capacidad para conseguirlo.

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