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Posted by on Mar 3, 2014 in La Magic Line del K2, Valentín Giró

Valentín Giró transcribe el diario de expedición el día de ataque a cumbre

Valentín Giró transcribe el diario de expedición el día de ataque a cumbre

En él se recogen los momentos decisivos que vivió la expedición el día 16 de agosto de 2004

 

En junio del año 2004 un pequeño equipo de cinco alpinistas – Óscar Cadiach, Manel de la Matta, Jordi Tosas, Jordi Corominas y Valentín Giró – partimos, rumbo a Pakistán, con un gran sueño a cuestas: escalar el K2, la “Montaña de las montañas”, por la vía Magic Line. Con sus 8.611 metros de altura el K2 no es únicamente la segunda cumbre más alta de la tierra. Su desnivel y verticalidad la convierten en el único ochomil que permite divisar, desde el Campo Base, a un alpinista que esté situado en la misma cumbre. Se dice del K2, por su dimensiones, que es una montaña que empieza donde otras acaban. Estimado lector, a través de mi Blog quiero compartir contigo esta historia que ha marcado mi vida para siempre, por lo que viví y aprendí, pero, sobre todo por lo que en ella perdí. La historia de la Magic Line del K2 narra cómo cinco alpinistas que compartían unos valores se entregaron para hacer realidad un ambicioso sueño. Espero poder transmitirte fielmente todo esto y mucho más a lo largo de sucesivos posts que iré publicando.

En él se recogen los momentos decisivos que vivió la expedición el día 16 de agosto de 2004

Nuestro Diario de Expedición recogió con detalle el ataque, ese gran momento mágico e irrepetible: “Nuestra expedición alcanzó ayer la cumbre del K2 (8.611 m) por la ruta Magic Line o espolón Sur-Suroeste a las 24:00 h., hora local de Pakistán. Es una vía extremadamente exigente y comprometida que únicamente se había escalado una vez, hace casi veinte años. Somos también, desde ayer, la primera expedición catalana que alcanza la cumbre del K2, la segunda montaña más alta de la Tierra y sin duda la más difícil. Como equipo expedicionario hemos afrontado este ambicioso proyecto, desde un inicio, con muchísima ilusión, trabajo duro y cohesión. También hemos tenido paciencia, hemos sabido esperar y, finalmente, la montaña nos ha dado una oportunidad, unos pocos días de buen tiempo para intentar llegar hasta lo más alto. Hemos visto también en acción la genialidad de los miembros de nuestro equipo. Ayer, a las 03:30 h. de la madrugada, Óscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas salían de su tienda de altura, montada justo debajo de la Torre Casarotto a 8.150 m de altura, para atacar la cumbre. Desde que la cordada de ataque dejó el Campo Base para iniciar el asalto final a la montaña, ayer era ya el séptimo día consecutivo de escalada. Siete días a mucha altura – los tres últimos viviendo por encima de 8.300 m – con una meteo muy dura al inicio, con fuertes nevadas y con un viento muy intenso.

Al cabo de unas horas, Óscar y Manel, escalando ya a mucha altura por encima de 8.300 m han decidido abortar su ataque a cumbre a causa del cansancio físico acumulado y por síntomas aparentes de edema pulmonar. Su gran experiencia como himalayistas les ha permitido detectar oportunamente el aviso de su “luz roja”. En ese momento, Jordi Corominas ha decidido proseguir el ataque a cumbre en solitario. Para tomar una decisión así es necesario tener, además de unas cualidades físicas y alpinísticas extraordinarias, una cabeza muy clara que le permita a uno saber con certeza dónde se encuentran sus propios límites.

A lo largo de todo el día Jordi se ha comunicado por radio en intervalos de dos horas, con puntualidad y mucha precisión en sus comentarios. A las 12:00 h. nos decía que intentaba superar un tramo de arista muy aérea, sin cuerda alguna ni tampoco material de autoaseguramiento. A las 18:00 h. nos informaba que tan sólo se encontraba a unos 80 metros de desnivel de la cumbre del K2, progresando muy lentamente en medio de un agotador esfuerzo para abrir huella en nieve muy profunda por encima de 8.500 m.

A las 24:00 h., por fin, Jordi nos comunicaba que acababa de llegar a la cumbre del K2, invirtiendo seis horas en superar los últimos 80 m de desnivel, veintiuna horas en total desde que había dejado, con sus compañeros y de madrugada, la tienda instalada bajo la Torre Casarotto. Pero Jordi está aún lejos de concluir su agónico día de cumbre. Sin perder un minuto, ha iniciado el descenso por la ruta normal y, en unas cinco horas, ha alcanzado el Campo 4 de la ruta normal del espolón de los Abruzzos, instalado a 8.000 m en el llamado “hombro” del K2, donde una expedición japonesa – que alcanzó ayer la cumbre por la vía Cessen, con oxígeno suplementario – le ha ofrecido protegerse dentro de su pequeña tienda de altura para descansar. Poco después de una hora, Jordi se ha despedido de los tres alpinistas japoneses y ha proseguido su descenso por la vía de los Abruzzos, parándose a descansar e hidratarse en la tienda del Campo 3 a 7.500 m., montada especialmente para esta finalidad.

En estos momentos Jordi descansa en la tienda del Campo 3, muy cansado pero con la seguridad de que mañana continuará rapelando por la vía de Abruzzos, con la esperanza de poder dormir ya mañana en su tienda del Campo Base. Óscar y Manel, por otro lado, descienden también hacia el Base por la vía Magic Line. Fhida, nuestro excepcional cocinero, lleva ya horas trabajando sin descanso en la preparación de un menú muy especial de celebración.”

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